Vuelvo a repetir que toda la naturaleza es digna de admiración. Por eso quiero compartir con todos una poesia que tengo conmigo desde mis primeros años de bachillerato.
Estamos en cuaresma, tiempo de pararnos un poquito, tiempo de reflexión, tiempo de mirar a nuestro alrededor y ver a Dios.
Yo tengo el gran privilegio de vivir frente al mar. Cuando todas las mañanas abro mi terraza es lo primero que veo, y siendo la naturaleza toda ella maravillosa, yo en el mar es donde contemplo más a Dios. Cuando está sereno, con esa serenidad silenciosa al romper en la orilla, es grandioso ver esa inmensidad de agua, practicamente quieta. Y qué decir de cuando está bravío mostrándonos todo su poder. Es francamente hermoso.
Vuelvo a repetir que toda la naturaleza, desde las estrellas hasta la más humilde hormiga, es digna de admiración. Por eso quiero compartir con todos una poesia que tengo conmigo desde mis primeros años de bachillerato. Es de Raimundo de Miguel y se titula "Existencia de Dios".
¿Quién nivela y dirige en el vacío la legión de los astros numerosos?
¿Quién opone a la noche tenebrosa la luz del día y el calor al frío?
¿Quien la nieves engendra, y el rocío?
¿Quien desata la fuente bulliciosa?
¿Quien en el vergel la fresca rosa?
¿Quién platea los peces en el río?
¿Quién da instintos a los brutos y a las aves?
¿Quién reúne las aguas turbulentas, que son el terror de las cansadas naves?
¿Quién apaga la voz de las tormentas?
Responde a mis preguntas si lo sabes y si no crees en Dios... calla y no mientas
