La reunión celebrada en Madrid de delegados de medios de comunicación y que se ha podido seguir desde nuestra web diocesana ha supuesto una oportunidad para reflexionar sobre cómo afrontar las crisis de comunicación en la Iglesia.
La transparencia, la gestión de las redes sociales, la previsión de la crisis o el reconocimiento, en el caso de que así fuese, del error cometido, son claves para salvar con éxito un eventual problema en la comunicación en lo que a los medios de comunicación se refiere.
La nueva configuración mediática facilita que las redes sociales cuenten al minuto lo que ocurre o ha sucedido. E incluso que se creen alianzas en beneficio de una causa. Cuando la Iglesia Católica comunica desde la honestidad, desde la verdad y la transparencia nada debe temer. Los procesos de gestión de crisis ciertamente son complejos pero es beneficioso dar la cara. Y muy recomendable manifestar interés por la pronta solución del eventual conflicto.
Como refiere Benedicto XVI en su mensaje de Cuaresma para este año, es necesario observar bien, estar atentos, mirar conscientemente, darse cuenta de una realidad. Y esto no es solo algo referido a la vida personal sino también comunitaria y por extensión referido a las comunicaciones que establecemos con la sociedad en su conjunto.
