En estos meses de gran tensión, cuando Siria está desgarrada por luchas internas, los franciscanos se comprometen a apoyar las necesidades de la población cristiana local.

Siempre con los más débiles

En estos meses de gran tensión, cuando Siria está desgarrada por luchas internas y el conflicto parece asumir, cada vez más, las características de una guerra civil, los franciscanos, junto con algunos otros miembros de la Iglesia latina, se comprometen a apoyar las necesidades de la población cristiana local. Los dispensarios médicos de los conventos franciscanos, se convierten en un lugar de refugio y amparo para todos, sin diferencias entre etnias Alauitas, Sunitas, Cristianos, o rebeldes y del gobierno” dijo el custodio de tierra santa través de un pedido de la ONG “Pro Terra Sancta”.

Las sanciones y las crisis han paralizado la economía. Empresas cerradas, turistas desaparecidos, el embargo internacional bloqueando las importaciones, escasez de suministro de agua.Y como siempre, los más débiles pagan el precio más alto.

Pero en este contexto de fragilidad extrema, ahí están los misioneros franciscanos. La misión no es siempre una actividad tranquila en situaciones pacíficas, donde se proclama la Palabra y se administran los sacramentos, La misión es inseparable del “testimonio” y la cercanía y solidaridad con los más débiles. Mientras en Siria escapa tanta gente, tantas organizaciones e instituciones, la misión franciscana tiene muy claro que la misión es “Estar con la gente; acoger y cuidar de los necesitados, sin distinción de raza, religión ni nacionalidad; proporcionar, con confiable presencia, el servicio religioso a los fieles.

Un signo más de esperanza, de autenticidad del cristianismo, un signo más de que Jesús está vivo entre nosotros y especialmente entre los más pobres. Un signo más de que: “un mundo mejor, es posible”

© Fuente: MISNA - Missionary International Service News Agency Srl