Nuestro modelo de sociedad, lo que pudiéramos llamar cultura imperante, vive una gran confusión de términos e ideas.

El aborto

Un numeroso grupo de mujeres que se reclama “de izquierdas” ha comenzado una campaña contra la reforma de la vigente ley del aborto que, entre otras cosas, permite llevarlo a cabo en niñas de dieciséis años sin permiso de los padres.

Nuestro modelo de sociedad, lo que pudiéramos llamar cultura imperante, vive una gran confusión de términos e ideas. ¿Por qué es de izquierdas el aborto? ¿La derecha no quiere el aborto? La izquierda, desde el “Manifiesto comunista”, en el ya lejanísimo siglo diecinueve, hasta, digamos, el actual Partido Socialista, no deja de ser un movimiento social que abarca caminos y proyectos distintos, aunque todos encaminados a impedir la acumulación de capital en pocas manos mediante  una distribución equitativa de la riqueza. Así lo han entendido siempre los que militaron en ella a través de los tiempos.  Por ejemplo, si citamos a España, desde los discursos de Dolores Ibárruri o, de forma menos radical y reformista, Pablo Iglesias y sus discípulos Saborit, Largo Caballero o Indalecio Prieto-  estos últimos, dos caras bien distintas del proyecto socialista. Más recientemente,  Felipe González o Tierno Galván.  No es difícil llegar a la conclusión de que aquello que beneficia a la derecha – la acumulación de capital- perjudica a la izquierda y al revés.

Puestos a concluir, cabe pensar ¿de qué manera daña al capitalismo liberal la práctica del aborto?  ¿Temblarán los millonarios españoles ante el creciente número de ellos? . No, el aborto es sencillamente un crimen consentido por las leyes. El aborto es un regreso a la barbarie que entra en el ámbito de la conciencia no en el de la política. Y la conciencia, lo hace en un mundo progresivamente insensible que ha decidido convertirse en dios de sí mismo.