33 obispos católicos de los Estados Unidos de América, hispanos, han pedido "una reforma migratoria justa, humana y eficaz".

La Iglesia estadounidense, con los inmigrantes

La carta, dirigida a los inmigrantes, fue leída por su excelencia monseñor José Gómez, arzobispo de Los Ángeles. Desde el reconocimiento de que todo ser humano, documentado o no, es imagen de Dios y por lo tanto tiene un valor y dignidad infinitos, pasando por el agradecimiento a los valores cristianos que los inmigrantes expresan con su vida y sacrificio por el bien de sus familias; el gozo de vivir, la fe profunda y la fidelidad a pesar de la gran inseguridad y tantas dificultades.


Es muy significativo y alentador el que los obispos expresen la cercanía a los inmigrantes, que se hagan solidarios con los trabajos tan difíciles, con sueldos miserables y sin seguro de salud o prestaciones salariales o sociales, a pesar de sus contribuciones al bienestar del país. La llamada a no sembrar el odio y encontrar el remedio en la solidaridad entre todos los trabajadores y colaboradores, inmigrantes y ciudadanos.


La Iglesia continua defendiendo como Jesús a los más pobres y olvidados de la sociedad y expresa su cercanía y solidaridad. Son gestos que en muchas ocasiones se convierten también en signos de la presencia del resucitado en medio de nosotros. Evangelizar significa también ser la voz de los sin voz.