Desde que a una provecta edad me decidí por ampliar mis conocimientos en el campo de la comunicación, me sentí atraído por la relación entre los mayores y los medios de difusión.
Por eso me dedico a conocer más a fondo como se desenvuelven en su espacio lúdico los integrantes del “target” denominado por mí como “segmento de plata”.
Este nombre nace de la búsqueda de una denominación adecuada. A los integrantes de este sector de audiencia, no les gusta la palabra mayor, tercera edad y mucho menos, anciano. Los pertenecientes a este grupo humano son personas que gozan de una merecida jubilación, una situación económica estable, una vivienda libre de hipotecas o con una renta baja, atención sanitaria adecuada y gratuita y una pensión que cubre sus gastos. La sociedad les ha dotado de lugares de encuentro: hogares, comedores, peñas, etc., en los que pueden realizar cuantas actividades lúdicas o formativas deseen. En fin, tenemos una vida ciertamente envidiable.
La sociedad ha decidido que debemos dejar paso a la siguiente generación, pero conste que estamos casi tan en forma y con las mismas ilusiones que hace diez años. No somos un “segmento de oro”, pero formamos orgullosamente parte del “segmento de plata”. La plata es tan fuerte como el oro. Tiene unas características similares pero es un metal más humilde que está en un discreto segundo plano para lo que haga falta.
Seguiremos aportando realidades y proyectos para este segmento. Me comprometo a ello.
