Hace ya quince años, un padre dominico tuvo la genial idea de poner al servicio de todo el Pueblo de Dios el evangelio nuestro de cada día. El mismo que se lee en las misas del mundo entero. Además, lo hizo en una edición muy barata, al alcance de todos los bolsillos. Fue una idea cargada de la grandeza de todo lo que es sencillo y sublime. A lo largo de estos quince años, se han repartido en España millones de ejemplares, por un módico precio.

El Evangelio  nuestro  de cada día

Junto al evangelio, aparecen los santos de cada día y una reflexión breve. En las páginas finales, están las oraciones básicas del cristiano.

Se lo recomiendo a las familias de la parroquia como libro de cabecera. Y al recibir a los niños que desean participar en la catequesis de iniciación cristiana, y que vienen acompañados de sus padres, les sugiero que, al llevarlos a la cama por la noche, recen con ellos el Padrenuestro y lean el evangelio del día siguiente. También lo pueden leer en otro momento, según las posibilidades de cada hogar. Lo importante es que toda la familia lea y comente el evangelio de cada día.

Es una forma fácil de sumarse, desde casa, a uno de los objetivos propuestos para todos los cristianos de la diócesis de Málaga: conocer mejor las Santas Escrituras y llevarlas a la vida. Y como dice el Concilio, entre todos los libros que componen la Biblia, “sobresalen los Evangelios, por ser el testimonio principal de la vida y doctrina de la Palabra hecha carne, nuestro Salvador”.     

Artículo desde las azoteas de Juan Antonio Paredes publicado en "Diócesis"