Una arquitectura efímera viene y se va, al igual que el acontecimiento que la ordenó, en este caso la Eucaristía presidida por Benedicto XVI en la plaza del Obradoiro. La arquitectura que se creará para ese encuentro escribirá y dibujará, sin embargo, todas sus líneas con una cierta antelación, pues debe estar preparada para el momento cumbre antes de que éste ocurra. Después, una vez vivida, sólo quedará su capacidad de ser y de evocar desde la emoción colectiva e individual.
La arquitectura no estará ya, y quedará, si acaso, alguna imagen recuperada por el azar o por la necesidad, o tal vez por ambas, pero habrá dejado de ser ella misma para convertirse sólo en lo inmaterial de lo real, la Eucaristía que Su Santidad celebrará el 6 de noviembre de 2010, y se convertirá en recuerdo que dará cabida a la capacidad de evocación desde el sentimiento individual y colectivo de la “Celebración de la Memoria”. Después de ese día ya no habrá límites físicos y temporales. La luz y el sonido, la Palabra, siempre omnipresente, estarán poniendo a la efímera arquitectura y su marco, la plaza del Obradoiro, al servicio de la Memoria y, con ello, al servicio del relato de lo que ocurrió el año santo jubilar de 2010 en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela (Galicia).
Como se explica, S.S. Benedicto XVI visitará Santiago de Compostela este 6 de noviembre con motivo de la celebración del Año Santo. Durante esta visita tendrá lugar una Eucaristía que es la que propicia el encargo del presente proyecto: la arquitectura efímera que permitirá hacer llegar la celebración al mayor número de fieles posible y protegerla de las muy posibles inclemencias del tiempo.
El marco para esta celebración, teniendo en cuenta la naturaleza de la visita, la peregrinación de S.S. a la Catedral de Santiago Apóstol, no puede ser otro que la plaza del Obradoiro, corazón histórico de la ciudad, punto de encuentro diario de cientos de peregrinos y punto apostólico de todos los caminos de una de las rutas de mayor importancia para los católicos. A la arquitectura de esta plaza, testigo de la evolución de la Catedral y unión de distintos estilos arquitectónicos desde la Edad Media, se añade como conmemoración de la visita y, de forma efímera, una pieza propia de nuestro tiempo, que amparará al Santo Padre durante la celebración de la Eucaristía y actuará simbólicamente a modo de altavoz para difundir su palabra y hacerse presente, por medio de la televisión, en todos los espacios domésticos y públicos, próximos y lejanos; permitiéndole, al tiempo, estar acompañado de sus ayudantes, su séquito, los obispos asistentes y también de la representación de la Familia Real.
EL LUGAR
Dada la climatología de la ciudad y de la fecha en la que se efectuará la visita, una de las premisas de partida era la protección de la plataforma de las posibles inclemencias del tiempo, que con toda probabilidad podrá aportar frío, vientos y lluvia desde y por el sur-suroeste. A su vez esta ubicación de la arquitectura efímera protegerá, en cierta medida, a la plaza de las mismas inclemencias. Junto a la situación climática se dan otros condicionantes como la necesidad de aprovechar el máximo aforo posible en un espacio que de por sí es reducido para este tipo de convocatoria, o la necesidad de establecer una relación coherente entre unos volúmenes edificados de tanta intensidad e importancia sin que ninguno de ellos pierda su percepción. El análisis de estos condicionantes lleva a tomar como ubicación la esquina suroeste, lugar desde el cual se libera una mayor superficie en planta y de las fachadas que determinan la plaza. Desde este punto y desde la vista frontal la arquitectura propuesta se presenta en diálogo directo con el Pazo de Fonseca y su fachada de san Xerome, elemento más cercano en escala, al tiempo que se abre panorámicamente en su vista opuesta a la Catedral, el Hospital de Peregrinos y el Pazo de Raxoi.
Se establece un discurso entre la arquitectura existente, ordenada históricamente por la Catedral y el nuevo volumen, ligeramente enfrentado a ella, para no generar un “decorado unidireccional” sino el entorno completo que la ocasión requiere y el espacio elegido permite. La ubicación espacial y geométrica de los recorridos de la plaza y las zonas de público se hacen teniendo en cuenta la procesión de entrada del Papa y demás participantes y generando un itinerario que, aunque es directo, permite el acercamiento a los asistentes. Dada la comentada apertura panorámica en diagonal del escenario la colocación de los fieles y peregrinos se va organizando en abanico evitando una única direccionalidad y reforzando la idea de convergencia “entorno” y contexto.
LA ARQUITECTURA
Como se ha comentado esta arquitectura se justifica por la necesidad de, en primer lugar, actuar de marco para la celebración eucarística, focalizándola y dándole el peso que requiere en un conjunto histórico y arquitectónico de tan indiscutible monumentalidad y en segundo lugar dar protección ante las inclemencias meteorológicas a S.S. el Papa y su séquito y acompañantes durante la celebración. De este modo y para cumplir con esta primera necesidad, el volumen propuesto se plantea como un marco frontal que va abocinándose y cerrándose según se acerca al altar y la sede y adaptándose, al mismo tiempo, al ángulo de la plaza. Convierte estos elementos litúrgicos en piezas focales y centrales de la arquitectura y de la plaza. Pretende actuar de nexo entre la escala monumental de la arquitectura y el espacio histórico y la escala de la celebración eucarística y la ubicación de sus asistentes. Funcionalmente, y para cumplir con la segunda necesidad, la de protección climática, se ha apostado por una estructura cubierta y cerrada hacia los posibles vientos con lluvia del sur-suroeste, matizada y relacionada por medio de huecos con el ritmo y la arquitectura del Pazo de Raxoi, en el que se apoya geométricamente, y abierta de modo panorámico al público, a la Catedral y al Hospital de Peregrinos, con los que establece un diálogo equilibrado.
LÓGICA CONSTRUCTIVA
Lo que nos ocupa es una arquitectura efímera. Se debe construir como tal. La lógica y la razón de nuestro tiempo llevan a concebir este elemento partiendo de una materialidad prefabricada, industrializada y modular. Capaz de la mayor eficiencia en la relación entre peso y volumen y capaz también de levantarse con materiales reubicables y transformables tras su uso, atendiendo a la conciencia sostenible y contenido que hoy día nos mueve y obliga. Con estos condicionantes la estructura ha de ser, por fuerza, una estructura metálica procedente de catálogos industrializados. Ideada para su montaje y desmontaje inmediato y basada en la lógica de la triangulación por medio de barras. Esta estructura eficiente, pero al fin y al cabo incorpórea, será luego cerrada y cubierta con panelados de madera y chapa metálica insonorizada, capaces de atribuir a la estructura la materialidad e imagen provisional que requiere de dotarla de las características de protección ambiental que se demanda.
Se emplea para la cubierta una celosía espacial apoyada sobre torretas metálicas trianguladas. La construcción de este tipo de estructura permite el fácil anclaje de todos los elementos técnicos para iluminación. El canto de esta cubierta, de 1.50 m, hace también posible la ubicación de estos elementos técnicos en la cámara interna generada. Para la construcción del piso se empleará también una estructura metálica modular, propia de la construcción de escenarios. Cerrada lateralmente, al igual que la cubierta, con panelado de madera y acabada en las superficies horizontales de moqueta que impide cualquier disonancia. El acceso a esta plataforma, elevada 2m sobre la cota de la plaza, se ejecuta por una rampa con una pendiente tendida, que no supera el 6% y que a modo de “promenade procesional” recorre el frontal del volumen desembarcando en el plano precio que da acceso a la plataforma donde está ubicado el altar desde donde gravitará la celebración.
Es esta arquitectura modular y ligera que se describe la que permite la generación o colocación de distintos planos que van enmarcando y acogiendo la sede sucesivamente desde la plaza que acoge a los fieles y peregrinos, pasando por S.S. el Papa durante la celebración, séquito y obispos, hasta llegar a la sede con sus ayudantes más cercanos. Se hace converger a los asistentes y la antes citada monumentalidad histórica con la dimensión, tiempo y espacio propio de la celebración eucarística y finalmente a la Sede temporal de la Iglesia Católica. mitología clásica.
