La Pastoral Penitenciaria, como cada año se celebra en todos los centros penitenciarios de España, la fiesta de la Virgen de la Merced, patrona del mundo penitenciario. Este año, la prisión de Archidona (Málaga II) acogió el 19 de septiembre la Misa, presidida por el Obispo, con la participación de la comunidad cristiana en prisión, voluntarios de esta pastoral, funcionarios y capellanes.
En palabras del delegado, Pedro Fernández Alejo OSST, «en las prisiones de Málaga hemos vivido y celebrado la fe y la esperanza, de la mano de María, con la mirada puesta en el futuro, oteando un horizonte de verdadera libertad. Y así lo hemos ido expresando en cada celebración. La Iglesia en libertad, junto a los hermanos de la Iglesia en prisión, hemos sentido el gozo y la alegría de caminar juntos al encuentro con Cristo que nos ofrece motivos para luchar y conquistar las metas que nos proponemos». El delegado recuerda las palabras del papa León a los presos y presas de la cárcel Brians I, en su visita a España cuando les dijo que "Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”. «Ese el sueño de Dios sobre cada uno de nosotros. Un sueño que, a veces queda truncado por nuestras debilidades, equivocaciones y errores, pero la meta será siempre la de ir superando etapas. Dios, en Cristo, siempre está a la espera, usa de su paciencia con cada de nosotros, especialmente en situación de pérdida de libertad, hasta que encontremos el camino hacia la libertad verdadera».
El 19 de septiembre, en los días previos a la Fiesta de la Merced, se celebraba en la prisión de Archidona (Málaga II) la Eucaristía presidida por el Obispo, D. José Antonio Satué, y concelebrada por los padres trinitarios. En ella dirigió a los internos palabras de consuelo y esperanza, animándolos a luchar por un futuro en libertad verdadera.
El sábado 26 de septiembre, también los internos e internas de la prisión de Alhaurín de la Torre (Málaga I) festejaron a Ntra. Sra. de la Merced. En esta ocasión, la Misa estuvo presidida por el delegado y concelebrada por sus hermanos trinitarios, y contó con la participación siempre activa de los presos y presas y el acompañamiento musical del grupo Amanecer. A ellos se unió un grupo de diocesanos. Una de las voluntarias que participó lo expresaba así:
«Quería compartir con vosotr@s hoy mi experiencia en la cárcel en la Misa de la Merced. Hace mucho tiempo intenté participar en la Pastoral Penitenciaria, pero por el Covid se frenó el proceso y luego se complicó. Posteriormente, por casos cercanos, he tenido contacto con los curas trinitarios encargados de visitar y acompañar a los presos. Finalmente, a través de la Pastoral Gitana, hemos iniciado un proyecto que colabora con la Pastoral Penitenciaria coincidiendo que tenemos una amiga que se encuentra interna y hemos estado con ella hoy en la Misa sentadas en el mismo banco con las demás presas.
Quería compartirlo, en especial por el encuentro que he tenido hoy con Dios. Cada día más doy gracias a Dios por estar en mi vida. Cada día me doy más cuenta de que lo principal en mi vida es Él, quien me moldea, y deseo cada vez más parecerme a Él. Hasta me he llegado a “sentir mal” por la compasión que he vivido en esta Misa compartiendo la Eucaristía con los internos. Le pido a Dios por ellos y sus familiares para que se conviertan y tengan la oportunidad, como la tenemos nosotros, de sentir el amor de Dios y del hermano también. Me siento orgullosa de la Iglesia católica, por toda la entrega que lleva a cabo donde hay más sufrimiento. He conocido a personas que han ido a una sola Misa en su vida y han deseado bautizarse… Gracias, Señor, porque ha sido uno de los días que más te he sentido en mi vida».
En palabras de Pedro Fernández Alejo OSST, «este testimonio y vivencia refleja la profundidad de cómo se vive la fe dentro de la cárcel. Quienes somos Iglesia en libertad nos sentimos enriquecidos por los hermanos que constituyen la Iglesia en prisión».
