Veinticinco familias y sus hijos son acompañadas por la Mesa del Mundo Rural, una iniciativa en la que la Delegación de Migraciones colabora con otras entidades y personas para ofrecer una nueva vida a personas migradas en la Málaga rural
Laura es una madre soltera que lleva tiempo acompañada por Cáritas para salir de una situación de violencia familiar. La Mesa del Mundo Rural le ha permitido cambiar su vida, empezando por su domicilio. Ahora, ella y sus hijos están recién instalados en un pueblo de la provincia de Málaga: «Nos han dado la oportunidad de poder hacer un cambio en nuestra vida, tanto a mí como a mis hijos. Hemos pasado de vivir en un estudio de 20 metros cuadrados a un apartamento con dos habitaciones, un salón, etc. Ahora tenemos tranquilidad, vivimos con paz y, sobre todo, lejos del miedo».
Como la suya, ya son cuatro las familias migradas instaladas en un pueblo de la diócesis, y veinticinco las que vienen siendo acompañadas por esta iniciativa, muchas de ellas con niños pequeños. «Primero procuramos que conozcan la realidad del pueblo, las oportunidades laborales, las condiciones de las viviendas y luego qué red de apoyo se van a encontrar. Las parroquias y las Cáritas están preparadas para acoger y lo más bonito son las comunidades acogedoras que se están generando», explica Pilar Gallardo, delegada diocesana de Migraciones. Paqui Gil, coordinadora de Cáritas de Ronda y Serranía y concejala, conoce bien procesos como el de Laura, y aúna esfuerzos con la Mesa del Mundo Rural para que la experiencia fructifique: «Para que haya una integración real, es muy necesario estar en continua coordinación la parroquia, ayuntamientos, servicios sociales y otros colectivos del pueblo. Para nosotros ha sido toda una oportunidad contar con la Delegación de Migraciones y coordinar todo para que estas familias se encuentren totalmente integradas».
Cáritas, parroquias, ayuntamientos y ciudadanía tejiendo a través de personas concretas una red de ayuda basada en el empleo, la vivienda, la escolarización de los hijos, pilares que sostienen cualquier proyecto vital. Junto a la delegación, en esta Mesa participan entidades como Uyamaa, Sedeq SFB, Comundo y Cáritas. Cuenta con financiación, entre otros, de la Diputación Provincial de Málaga. Ellos suman sus esfuerzos para que Fátima pueda mirar al futuro con ilusión y agradecimiento: «Doy gracias a Dios y a muchas personas que han estado allí. Ahora tengo tranquilidad, la seguridad de que los niños crecen de una manera sana. Se ha despejado esa nube oscura que había antes sobre nosotros».
