El 27 de septiembre se celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado bajo el lema "Incluso uno solo de estos pequeños". Con este motivo, el jueves 24 tuvo lugar, en la parroquia de El Salvador, en Málaga, la Vigilia de Oración convocada por la Delegación de Migraciones.
Varios signos y gestos hilaron la celebración, cuyos cantos fueron guiados por el grupo “Jerusalén”. El diácono permanente Miguel Mellado proclamó la lectura del Evangelio de san Mateo 18, 1-10, del que bebe el lema de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado ("Incluso uno solo de estos pequeños") y el obispo, D. José Antonio Satué expresó en su homilía que, con esta Jornada, “la Iglesia nos invita a mirar especialmente a los menores migrantes y refugiados, a los niños y adolescentes que llegan solos, dejando atrás su familia, su tierra y muchas veces experiencias de sufrimiento. La realidad de Ceuta nos recuerda que no estamos hablando de una cuestión lejana. Son rostros concretos, historias concretas, niños y jóvenes que necesitan protección, acogida y un futuro”. Y compartió tres actitudes para hacer realidad este Evangelio: mirar al pequeño, acogerlo y acoger su don.
En primer lugar invitó a mirar al pequeño pues "Jesús nos enseña a mirar a aquellos que fácilmente pueden quedar en segundo plano. Un menor migrante no es solamente un número, una estadística o un problema que resolver. Es una persona. Es un niño. Es un adolescente. Tiene un nombre, una historia, unos sueños y una dignidad que nadie puede quitarle. Cuando Jesús dice «uno solo de estos pequeños», nos recuerda algo importante: aunque fuera solamente uno, ya sería suficiente para que nos importara. Aprendamos a mirar, con la mirada de Dios, de la Trinidad, a estos pequeños, mirémonos con esa mirada nueva y limpia de Dios.
En segundo lugar, a acogerlos: “Jesús no dice simplemente que tengamos compasión. Dice: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, me recibe a mí». Acoger significa no perder nunca de vista a la persona que tenemos delante. La Iglesia quiere estar cerca de quienes sufren, especialmente de los más vulnerables. Y hoy quiere recordar que detrás de cada menor que migra hay muchas veces una historia de dolor, separación, miedo y esperanza. Por eso necesitamos comunidades cristianas que sepan acompañar, escuchar, integrar y tender la mano. Cuidemos esta actitud de la acogida. Entre nosotros, en la Iglesia y con los migrantes. Acoger en el corazón, dejar que Dios me haga acogedor”.
Y, por último, acoger su don pues “Jesús nos dice hoy que, cuando recibimos a uno de estos pequeños, lo recibimos a Él mismo. Y cuando Dios se hace presente, Él es siempre para nosotros. Aun reconociendo con realismo que la integración no es siempre fácil, la Iglesia nos anima a considerar en positivo a los migrantes, a contemplarlos como un regalo para nosotros, para nuestras familias, para nuestras comunidades, para nuestra sociedad”.
Testimonio
La celebración continuó con varios gestos más como el testimonio de la religiosa de la Asunción Magdalena que trabajó en Málaga durante muchos años y que, desde Tenerife, envió un audio contando los proyectos con personas migrantes que llevan a cabo cuatro congregaciones unidas.
También se encendieron cuatro velas: la de la acogida, por quienes llegan a nuestras fronteras cansados, heridos o rechazados; la del amor, por los niños y niñas migrantes que han conocido la soledad, el hambre o la violencia; la de la justicia, por quienes son explotados, discriminados o privados de sus derechos por ser migrantes o refugiados; y la de la vida, por quienes han perdido la vida en el mar, en el desierto o en las fronteras del mundo.
Un último gesto fue el de la Palabra que consistió en colocar en el centro una Biblia abierta por la lectura del Evangelio que guiaba la celebración al tiempo que se recordaba que cada pequeño importa y “que nunca olvidemos que, en cada pequeño migrante y refugiado, Cristo mismo sale a nuestro encuentro”.
Jornada
El próximo 27 de septiembre la Iglesia celebra una nueva edición de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, una cita que, desde hace más de un siglo, invita a toda la comunidad cristiana a mirar con atención y compromiso la realidad de las personas migrantes. Para esta 112ª jornada, el papa León XIV ha elegido el lema “Incluso uno solo de estos pequeños”, inspirado en las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: “El que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, me recibe a mí mismo” (Mt 18,5).
Con este lema, el Papa dirige la mirada de la Iglesia hacia uno de los rostros más vulnerables de la movilidad humana: los niños, niñas y adolescentes migrantes quienes, en muchas ocasiones, se ven obligados a abandonar su hogar por la pobreza, la violencia, los conflictos o la falta de oportunidades, afrontando situaciones de especial riesgo y desprotección.
La celebración de esta Jornada tendrá lugar en la Catedral el domingo 27 a las 11.30 horas.
