Homilía de Mons. Jesús Catalá en el retiro "Rise up" - Vida en el Espíritu celebrado en el Seminario de Málaga
RETIRO “RISE UP” – VIDA EN EL ESPÍRITU
(Seminario-Málaga, 15 febrero 2026)
Lecturas: Eclo 15, 16-20; Sal 118, 1-5.17-18.33-34; 1 Co 2, 6-10; Mt 5, 17-37. (Domingo ordinario VI- A)
1.- El pecado y la libertad de hijos de Dios
Con esta celebración eucarística termináis el Retiro “Rise up”, organizado por “Regnum Christi”, que ha coordinado el P. Federico.
La Eucaristía, como dice el Concilio Vaticano II, es el centro de toda la vida cristiana, fuente y cima de la misma, donde nace todo y culmina todo (cf. Lumen gentium, 11).
La estructura del Retiro podríamos concordarla con los textos bíblicos de hoy. En el primer momento del Retiro habéis contemplado las heridas y el pecado, propios del ser humano, dañado por el pecado original y por los pecados personales.
El libro del Eclesiástico nos ha presentado la encrucijada de la vida; y tenemos ante nosotros el bien y el mal, la vida y la muerte (cf. Eclo 15, 17), el fuego y el agua (cf. Eclo 15, 16); «y a cada uno se le dará lo que prefiera».
Somos libres y «a nadie obligó a ser impío, y a nadie dio permiso para pecar» (Eclo 15, 20). Dios nos ha dado libertad de elección para el bien; pero no siempre lo elegimos.
Dios lo ve todo (cf. Eclo 15, 18) y «sus ojos miran a los que le temen, y conoce todas las obras del hombre» (Eclo 15, 19).
Si escogemos según el querer de Dios y según la propuesta de Jesús sentiremos, como canta el salmo, la bendición divina: «Dichoso el que con vida intachable camina en la voluntad del Señor; dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón».
Reconozcamos nuestra condición de “pecadores perdonados”, como decía el papa Francisco. Estamos dañados en el fondo del alma, aunque nuestra sociedad piense que el ser humano nace bueno y la vida lo hace malo.
2.- El Espíritu Santo, que se nos regala
En un segundo momento del Retiro experimentamos el amor de Dios, que es fiel, eterno y sana nuestras heridas. Dios nos ofrece su perdón y la libertad que conlleva, para poder recorrer un camino de sanación profundo a través del arrepentimiento, la apertura a Dios en nuestra vida, y la aceptación de su amor y de misericordia, llegando también a perdonar a los demás y a uno mismo; a veces cuesta más perdonarse a sí mismo que a los demás. Siendo perdonados por Dios, él me capacita para perdonarme y para perdonar.
San Pablo nos ha dicho que Dios nos ha regalado el Espíritu Santo para comprender los misterios divinos. Se trata de una «sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer» (1 Co 2, 6); «sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria» (1 Co 2, 7).
Se trata del Espíritu Santo, que Jesús resucitado regaló y regala a su Iglesia y opera en nosotros la salvación; pero hay que dejarle trabajar. Porque, si el barro no se deja modelar y moldear por el alfarero, no es posible que se auto-modele. Necesitamos ser moldeados para quitar lo que sobra; y ser modelados según la figura de Jesucristo, que es nuestro modelo, cuya figura se nos regaló en el bautismo; pero esa figura la emborronamos y destrozamos con nuestro pecado y el Espíritu Santo nos la reconstruye.
Los poderes de este mundo no la han conocido esta sabiduría, «pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria» (1 Co 2, 8).
Esta manera de pensar no viene por fundamentalismo religioso, como nos acusan a veces, sino por sabiduría divina, que la mente humana no alcanza por sí misma: «Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios» (1 Co 2, 10); es el modo más pleno de vivir y de mirar la realidad; porque la mirada más limpia es desde Dios. La mejor mirada es mirar como Jesucristo.
3.- Los dones y los frutos del Espíritu Santo
El tercer momento del Retiro ofrece una contemplación-oración mediante los pasajes evangélico de la Samaritana (cf. Jn 4, 7-42) y la Anunciación (cf. Lc 1, 26-38).
Hemos de distinguir entre los dones del Espíritu Santo: sabiduría, entendimiento, consejo,… (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1845), sus frutos: paz, paciencia, longanimidad, mansedumbre,… (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1832) y sus carismas, que tienen un poder transformador en nuestras vidas.
4.- El cumplimiento de la ley
El evangelio de Mateo ofrece hoy varias enseñanzas de Jesús sobre diversas cuestiones: la ley y sus preceptos, la alianza y su cumplimiento, la voluntad de Dios, el reino de los cielos, la antítesis de este reino, la ofrenda ante el altar y el perdón, el juramento en falso, el escándalo, el adulterio, el pleito ante un juez. Naturalmente, no se pueden tratar todos en una celebración.
Sobre esos temas podríamos reflexionar y trabajar para vivir con mayor fruto nuestra vida cristiana, que es la parte final del Retiro: la misión. Nos vamos a fijar en el cumplimiento de la ley, respecto de la cual dijo Jesús: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud» (Mt 5, 17).
El cristianismo no son normas; sino un encuentro personal con Jesucristo, como dijo muy bien el papa Benedicto XVI (cf. (Deus caritas est, 1). En los evangelios se narran muchos encuentros con Jesús; y quienes se encuentran con él, sale transformados, como habréis podido reflexionar sobre la samaritana.
Jesús ha venido a dar plenitud a la ley mosaica; no ha venido a abolirla (cf. Mt 5, 17-19). Quien cumpla y enseñe los preceptos divinos será grande en el reino de los cielos; pero quien se los salte y enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos (cf. Mt 5, 19).
Jesús ha venido a revelar al hombre la voluntad definitiva de Dios, anunciada anteriormente a través de la ley mosaica y de su interpretación por parte de los profetas. El núcleo esencial de la ley lo constituyen las cláusulas de la alianza. La ley antigua llega a plenitud en la única ley del amor. Jesús viene a realizar una nueva alianza, una nueva forma de encontrarse con la voluntad de Dios-Padre.
5.- El Retiro “Rise up”
Pedimos al Señor que os conceda lo que él deseaba daros en este Retiro: el perdón, la sanación y la fuerza para ser testigos, llevando a cabo la misión.
El Retiro que “Regnum Christi” ha organizado se llama “Rise up”. Esta expresión inglesa, como sabéis, puede tener varios significados, como les comenté a los jóvenes en el envío a la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa (2023): 1) “levantarse”, de una situación cómoda, como animaba el papa Francisco a los jóvenes a levantarse de la poltrona y salir a anunciar el evangelio; 2) “salir” a la luz, como sale el sol cada mañana (sunrise); y 3), “resucitar”, para no quedarnos muertos. En la mañana de resurrección: “Christ is risen”. Resucitad con Cristo y dad buenos frutos en el Espíritu.
Agradezco a “Regnum Chisti” que haya podido realizarse en Málaga este Retiro; y deciros que el Señor se ha servido para ello de este pobre obispo emérito de Málaga, porque autoricé hace un tiempo que pudiera hacerse. (Aplauso).
Pedimos a la Santísima Virgen María su maternal protección para que nos acompañe y nos ayude en el camino cotidiano de la vida cristiana, para dar buenos frutos de fe, de esperanza y de amor. Amén.
