Cuando uno de acerca a un pueblo, escucha a los vecinos hablar de «su cura» como uno más de la localidad. Y es que, según el testimonio de algunos sacerdotes, en las parroquias de los pueblos pequeños es más fácil realizar un trabajo de «tú a tú» con los vecinos. La gente vive a otro ritmo, sin la contaminación de las prisas de la ciudad, tiene más tiempo para escuchar, para hablar...