El curso escolar ya ha comenzado y, con él, las parroquias vuelven a acoger a los niños y jóvenes que se acercan a recibir sus catequesis de iniciación cristiana. Comienza el arduo trabajo de miles de catequistas que, durante todo el año, velarán por la transmisión de la fe de la Iglesia. Es una tarea difícil que exige una gran responsabilidad y no basta con la buena voluntad. Sobre la base de la fe y la vocación cristiana, es necesaria una formación que dé al catequista los instrumentos necesarios para que esa fe se transmita de forma efectiva.