Con esta pregunta me abordaba el miércoles pasado una señora, en la parroquia de San Patricio, poco antes de comenzar la Misa por el alma de José Eugenio González (Chiqui). Fallecido a finales de julio, a los 81 años de edad, había tenido tiempo de ir preparando su marcha despidiéndose de su mujer, sus cinco hijos –uno de ellos sacerdote misionero–, sus más de 40 nietos, sus cuatro biznietos y su comunidad parroquial.