Por el profesor de los Centros Teológicos Dionisio Blasco

Comentario al Evangelio de este domingo
Dionisio Blasco, profesor de los Centros Teológicos Diocesanos

Piedras vivas

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Estas palabras de Jesús a sus discípulos siguen resonando hoy. Ciertamente, lo que dice la gente de Jesús es importante, pero no es crucial. Lo verdaderamente decisivo es la respuesta que cada creyente, en lo profundo de nuestro ser y de nuestro hacer, damos a esa pregunta. Se trata de una pregunta siempre llamada a ser actualizada, especialmente en aquellos momentos en los que determinadas decisiones comportan el riesgo de desvirtuar la esencia del seguimiento de Cristo.

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Simón Pedro, en diálogo con Jesús, reconoce que la salvación viene del Mesías, del Señor. Y es que sólo en el encuentro personal con Dios es posible este reconocimiento, esta revelación.

En el pasaje del Evangelio de hoy, Jesús se muestra fundamento de una comunidad de discípulos, de una Iglesia en la que los bautizados estamos llamados a ser piedras vivas, piedras de construcción, no de tropiezo; piedras sólidas, no arrojadizas; piedras distintas unas de otras, pero no distantes.

Y en esta Iglesia Pedro es piedra-garante, piedra de unidad de los creyentes y de todos con Cristo, que es la auténtica piedra angular de este edificio llamado a ser casa de acogida, espacio de crecimiento y de transformación. Una Iglesia edificada en un mundo atravesado también por poderes que no vienen del Señor.