En la década de los cincuenta, del siglo pasado, nuestra Diócesis se empeñó en una bella labor pastoral: erradicar del campo malagueño, habitado por unas 200.000 personas, el analfabetismo. La Diócesis, con don Ángel Herrera a la cabeza, creó un magisterio y se edificaron más de 200 escuelas-capilla.