En el siglo segundo, Ignacio, obispo de Antioquía, fue detenido y condenado a morir en Roma devorado por las fieras. Camino del martirio escribió siete cartas que han llegado hasta nosotros. En la carta a los Filadelfios dice: “Confío que vuestra oración me ayudará a perfeccionarme, y así podré obtener aquella herencia que Dios me tiene preparada en su misericordia; a mí, que me he refugiado en el evangelio, como si en él estuviera corporalmente presente el mismo Cristo.”