Con este lema, nuestra diócesis acogerá el “Encuentro de Laicos de Parroquia” que la Acción Católica General va a celebrar en Málaga del 24 al 26 de julio. Hombres y mujeres; niños, jóvenes y adultos de todas las diócesis de España se darán cita en esta tierra para vivir una hermosa experiencia de Iglesia, compartiendo los caminos que nos han conducido a Jesucristo y acompañándonos en “la esperanza que no defrauda” (Rm 5,5).
La llamada a acompañarnos mutuamente está inscrita en nuestro ser más profundo. El Señor nos ha creado a su imagen y semejanza. En la Trinidad nos da a entender cuál es el modelo de relación que debe primar entre los seres humanos: cada persona divina tiene la misma dignidad que las otras y vive para las otras. De igual modo, cada uno de nosotros ha de vivir para los otros y reconocer en ellos la común dignidad de ser hijos de Dios, sean cuales fueren las circunstancias concretas de su vida.
Desterremos, pues, toda tentación de aislarnos en nosotros mismos o de someter al otro a nuestra voluntad. Estamos llamados a acompañarnos, a escucharnos y a sostenernos recíprocamente, ya que éste es el estilo de vida de Jesucristo, que se refleja en su nombre: “Emmanuel”, que significa “Dios con nosotros”.
El acompañamiento mutuo es más necesario que nunca y adquiere un valor especial, pues vivimos tiempos marcados por el individualismo, la soledad y la confusión. Estar disponible para el otro llega a ser la manera de cuidarnos, imitando el modo de ser de Dios, que ha querido entrar en la historia humana alentando procesos de crecimiento con ternura y paciencia.
Siguiendo el modelo divino, la Iglesia desea hacer suyos “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo” (GS 1), tal como proclamó el Concilio Vaticano II, y quiere ser taller y escuela de acompañamiento en los procesos de conversión, de iniciación cristiana, de desarrollo comunitario y de compromiso en los diversos ámbitos de la vida: la familia, el trabajo profesional, la cultura y la sociedad.
Como se deduce del Documento Final del Proceso Sinodal, el acompañamiento es un reto para cada una de nuestras parroquias y realidades eclesiales. En la fase de implementación del Sínodo, que estamos viviendo, hemos de poner manos a la obra y conseguir que acompañar sea la gran tarea que nos implique a todos.
Aprovecho la solemnidad de Pentecostés, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, para invitaros a participar en este Encuentro de Laicos de Parroquia. No perdamos la oportunidad de vivir una experiencia que no nos dejará indiferentes y de poner en práctica el valor de la hospitalidad como diócesis acogedora, para que cuantos vengan puedan disfrutar el alma abierta y hospitalaria de este pueblo.
Recibid un saludo muy cordial en el Señor.
