La Pascua de Resurrección no es una fiesta más de las que pueblan el calendario cristiano.

Cincuentena pascual, el gran domingo, un solo día de fiesta
Vigilia Pascual //Shvetsa

«Los cincuenta días a partir del domingo de la Resurrección hasta el de Pentecostés se celebran en la alegría y exultación, como si se tratase de un solo día de fiesta», afirman las Normas Universales del Año Litúrgico y el Calendario (NUALC) o mejor, según expresión de san Atanasio, como “un gran domingo”. Y es que, en su pedagogía de madre y maestra, la Iglesia quiere hacernos ver que la Pascua de Resurrección no es una fiesta más de las que pueblan el calendario cristiano -unas más y otras menos importantes– sino la más radicalmente central de todas, pues sin ella, ninguna de las otras tendría sentido. 

La cincuentena es una semana de semanas durante la cual el cirio pascual, que nos sacó de las tinieblas significando la luz de Cristo rompiendo la oscuridad de la muerte en el lucernario de la Vigilia Pascual, se encenderá en todas las celebraciones. En este tiempo, todos los signos de la Iglesia se cuidan especialmente para expresar la alegría de la Iglesia por la Resurrección: las flores, el uso del incienso, los mejores ornamentos blancos para los sacerdotes o la música y el canto. En este último punto destaca la aclamación del aleluya, especialmente propicia en este tiempo.

SECUENCIA DE PASCUA

Cristianos, ofrezcamos al Cordero pascual nuestro sacrificio de alabanza.

El Cordero ha redimido a las ovejas: Cristo, el inocente,

reconcilió a los pecadores con el Padre. 

La muerte y la vida se enfrentaron en un duelo admirable: 

el Rey de la vida estuvo muerto, y ahora vive. 

Dinos, María Magdalena, ¿qué viste en el camino? 

«He visto el sepulcro del Cristo viviente y la gloria del Señor resucitado. 

He visto a los ángeles, testigos del milagro, he visto el sudario y las vestiduras. 

Ha resucitado Cristo, mi esperanza, y precederá a los discípulos en Galilea». 

Sabemos que Cristo resucitó realmente; Tú, Rey victorioso, ten piedad de nosotros.