La parroquia Virgen del Carmen y Santa Fe, en Los Boliches, organiza una peregrinación este verano al Camino de Santiago. Los fieles de la parroquia de la Encarnación, de Marbella acaban de peregrinar a París. Sus párrocos nos explican la motivación de cada una de estas propuestas.

Santiago de Compostela y París, lugares de peregrinación
Peregrinación de la parroquia la Encarnación de Marbella

Del 23 de junio al 2 de julio tiene lugar la peregrinación de la parroquia de Los Boliches al Camino de Santiago. El párroco, Carlos María Fortes, explica cómo surgió la iniciativa.

¿Qué os movió a emprender el Camino de Santiago? 

Nos mueve, ante todo, la fe y el deseo profundo de encontrarnos con el Señor. Queremos que sea un camino que integre a todos, especialmente pensado para personas mayores que, aun teniendo la ilusión de hacerlo, pueden encontrar ciertas dificultades. Por eso se ha diseñado con mucho cuidado: etapas de unos 15 kilómetros diarios, un ritmo asequible y una organización que permita atender cualquier momento de cansancio o agotamiento. No buscamos solo llegar a una meta geográfica, sino vivir un verdadero proceso interior: salir de nosotros mismos, dejar atrás comodidades, escuchar a Dios en el silencio del camino y descubrirlo también en el rostro de los hermanos.

Ir como comunidad parroquial, con distintas edades, es una riqueza.

Sin duda, es una auténtica riqueza y una de las cosas más bonitas de esta experiencia. Aunque se ha pensado especialmente en un perfil más mayor, la realidad es que se está sumando gente de distintas edades, y eso enriquece muchísimo. Los jóvenes aportan entusiasmo y fuerza; los mayores, serenidad, experiencia y fe vivida. Al final, se hace visible lo que es la Iglesia: una familia donde cada uno tiene su lugar, donde nos ayudamos, nos animamos y caminamos juntos. Nadie va solo, y eso transforma completamente la experiencia.

¿Estáis haciendo preparación previa, tanto física como espiritual?

Sí, creemos que es fundamental preparar ambas dimensiones. En lo físico, estamos animando especialmente a las personas mayores a que caminen cada día, a que se acostumbren al esfuerzo progresivo; por ejemplo, dando dos vueltas al paseo marítimo de Fuengirola, que pueden suponer unos 10 kilómetros o más. Es una manera sencilla pero eficaz de ir preparando el cuerpo. Y en lo espiritual, estamos teniendo distintos encuentros, momentos de oración y reuniones para ir disponiendo el corazón. Queremos que no sea solo una actividad, sino una verdadera experiencia de fe. Durante el Camino, además, celebraremos cada día la Misa del peregrino, que será el centro y la fuente de todo lo que vivamos.

¿Pueden participar fieles de otras parroquias?

Por supuesto, está abierto a todos. De hecho, nos ilusiona especialmente que puedan unirse personas de otras parroquias o cualquiera que sienta el deseo de hacer este camino. Nos quedan ya poquitas plazas para completar el grupo, pero estamos convencidos de que será una experiencia muy bonita, donde no solo se camina físicamente, sino también espiritualmente. Es una invitación a salir, a ponerse en camino y a dejar que el Señor vaya haciendo su obra en cada uno.

Para más información y reservas, pueden escribir por wassap al número 647 05 09 19.

Marbella y la Medalla Milagrosa

Un grupo de feligreses de la parroquia de la Encarnación de Marbella y de la Asociación Parroquial Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa peregrinaron, del 19 al 23 de febrero, a diversos lugares de la ciudad de París. El párroco, José Sánchez, explica cómo se sucedió dicha experiencia.

¿Por qué elegir París como lugar de peregrinación, qué os movió?

La peregrinación la organizó la Asociación Parroquial de la Medalla Milagrosa. Es allí donde la Virgen se apareció a santa Catalina Labouré y donde se encuentra el Santuario. Allá dirigimos nuestros pasos.

¿Qué imagen ha quedado impresa en vuestros corazones tras la peregrinación?

El amor a la Virgen María, el sentido de pertenencia a la Iglesia de la cual la Virgen es Madre, y el deseo de crecer como hijos de María y de la Iglesia.

¿Es una peregrinación una oportunidad para afianzar los lazos de comunión entre los feligreses?

Sin duda. Especialmente si la peregrinación se prepara con anterioridad con encuentros, formación, oración... Si cada día se recuerda el motivo del viaje y si se dan espacios para compartir la fraternidad y la alegría.

Durante estos días, visitaron algunos de los lugares más emblemáticos de esta hermosa ciudad como la basílica del Sacré-Cœur en Montmartre, sin embargo, el día más importante de la peregrinación fue el 22 de febrero, cuando se dirigieron a la Capilla Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Allí celebraron la Eucaristía, presidida por el párroco, y realizaron una ofrenda floral a la Virgen.

«Más allá de los monumentos y lugares visitados, lo más valioso de esta peregrinación ha sido lo vivido como comunidad: la convivencia, la oración compartida, las conversaciones llenas de esperanza y la cercanía entre todos. Han sido días memorables, en los que también han nacido nuevas amistades, fortalecidas por la fe que compartimos», añaden los peregrinos.

Es por eso que regresan a casa «con el corazón lleno de gratitud al Señor por tantos dones recibidos durante estos días. Confiamos a la Virgen de la Medalla Milagrosa nuestras familias, nuestras parroquias y nuestras intenciones, pidiéndole que interceda ante su Hijo, Jesucristo, para que nos conceda las gracias que necesitamos y nos ayude a caminar siempre más cerca de Él», añaden.