Siempre pienso que estoy en el mundo por casualidad. Como todos. Porque nuestros padres no han decidido lo contrario. Y no todos hemos llegado con el pan debajo del brazo, ni con un hogar perfecto y bien estructurado

Me muevo en el campo de la ignorancia. Apelo a mi sentido común y observo que no se identifica con lo que manifiestan una amplia mayoría de los mortales. Posiblemente es que estoy viejo. A lo mejor lo que tengo que hacer es callarme y no meterme en jardines que lo que hacen es poner las cosas peor. Pero una vez tras otra, caigo en la trampa. Y es que hay noticias que hacen hablar a las piedras.

Leo en el diario “Sur” una noticia con el siguiente encabezamiento: “Abandone aquí su bebe”. En resumen la noticia se basa en la instalación en diversas ciudades chinas de cabinas donde se pueden dejar aquellos bebés “molestos”. Por lo visto estas “instalaciones” ya existen en Alemania y en Pakistán. 570.000 niños son abandonados cada año en China. Sólo son atendidos menos de 100.000. Progreso.

No sé si cortarme las venas o dejármelas largas. ¿Se puede ser más hipócritas? Lo próximo será unas cabinas de desguace para los que pertenecemos al “segmento de plata”. Que tomen de nosotros lo que sirva –será poco- y el resto a la basura. Lo curioso es que se trata de países muy progresistas. Como el nuestro. Cuando veas las barbas…

No voy a entrar en el juego de hablar de aborto. Bastante tengo con ayudar a los niños que pasan a mi lado. Yo estoy por la defensa de todos: de la madre, del padre y del niño. De todos. Sin demagogias ni dobles raseros de medir. De los pobres y de los ricos. Son personas a las que tenemos que querer y comprender. Ayudar, no condenar. Especialmente a los niños, que son los más indefensos.

Siempre pienso que estoy en el mundo por casualidad. Como todos. Porque nuestros padres no han decidido lo contrario. Y no todos hemos llegado con el pan debajo del brazo, ni con un hogar perfecto y bien estructurado. Pero alguien nos ha querido. Gracias a ellos he podido vivir. Aunque esté liado. Mientras, salvemos las ballenas, los linces ibéricos y los camellos de tres jorobas.