Cuatrocientos millones de niños trabajan para elaborar productos que luego se comercializan en Occidente por dos o tres euros.

Vidas a 9 euros

 

El 16 de abril es el “Día contra la Esclavitud Infantil”. Lo que celebramos es el recuerdo de un niño de trece años que consiguió escapar de la violencia y se enfrentó a la injusticia. Le costó la muerte. Un 16 de abril, en 1995, un francotirador lo derribó cuando paseaba en su bicicleta. Era un niño, pero representaba un peligro contra el orden establecido.

Iqbal nació en Paquistán en 1982 y con pocos años de vida fue cedido por su padre a un fabricante de alfombras a cambio de un préstamo de 600 rupias con las que costear la boda de su hermano mayor.

Seiscientas rupias equivalen aproximadamente a 9 euros y marcaron definitivamente su existencia. Los intereses se volvieron cada vez más costosos y su condena se fue alargando sin remedio. En la fábrica fue obligado a trabajar más de doce horas diarias y allí tuvo que soportar continuos malostratos que afectaron gravemente a su crecimiento. Con doce años de edad, Iqbal tenía la estatura de un niño de seis. En 1992, cuando tenía diez años, Iqbal consiguió escapar de la fábrica. Podía haberse olvidado de todo y emprender una nueva vida pero lo que había visto no le permitía olvidar. Se dedicó en cuerpo y alma a denunciar la situación de esclavitud en que vivían otros muchos menores en su país, y aún siendo un niño en un lugar donde no disponía de derechos, se unió a la lucha sindical contra la esclavitud.

Su ejemplo es el que hoy celebramos en el mundo entero. La capacidad de un niño para despertar del sueño a toda una sociedad. La esclavitud infantil sigue siendo hoy una realidad y los últimos informes cuentan que 400 millones de niños trabajan para elaborar productos que luego se comercializan en Occidente por dos o tres euros. Sí. Nosotros, tú y yo, compramos la esclavitud infantil aún más barata de lo que costó la vida de Iqbal Masih.