Cerramos esta sección con la que durante 25 semanas hemos profundizado en lo que significa cada uno de los artículos del símbolo de nuestra fe, el Credo.
El Credo, como la Biblia, como la mayoría de las oraciones cristianas, termina con la palabra hebrea Amén. En hebreo, Amén pertenece a la misma raíz que la palabra "creer". Esta raíz expresa la solidez, la fiabilidad, la fidelidad. Así pues, el "Amén" final del Credo recoge y confirma su primera palabra: "Creo".
Creer es decir "Amén" a las palabras, a las promesas, a los mandamientos de Dios, es fiarse totalmente de Él, que es el Amén de amor infinito y de perfecta fidelidad.
Este domingo, también llamado de Santo Tomás por el Evangelio de la Misa de hoy, escucharemos al apóstol recitar su particular y resumida proclamación de fe: ¡Señor mío y Dios mío! En este Año de la Fe, proclamemos con su misma pasión este tesoro que hemos recibido de quienes nos precedieron en la fe, el Credo. Amén.
