José, que según los evangelios apócrifos, podría haber llevado el sobrenombre del Pantera, no es un personaje bíblico espectacular. Todo lo contrario, su existencia se desarrolla en la discreción y en el anonimato.

Quién es San José

Apenas sabemos nada de él.  Sólo que aceptó la voluntad de Dios en su vida, que dudó de aceptar a María como esposa cuando se enteró que se había quedado embarazada y él no era el padre y que igual que entra en la historia desaparece: sin hacer ruido y sin apenas mención en los evangelios.  Su vida es fidelidad en toda regla pero silenciosa.  Su vida sólo desde esta perspectiva se puede entender.  José es ante todo un hombre de fe.  Junto a María, su pareja y madre de Jesús, son los primeros creyentes del Nuevo Testamento.

Considero que hoy su testimonio es de una gran importancia. Máxime cuando la fe y el silencio son valores que son buenos redescubrir con toda la fuerza inusitada que tiene.  La fe en un Dios muchas veces incomprensible para la razón y el silencio, la discreción tan necesaria en medio de un mundo de aparentar, figurar y colgarse medallas.  La gran virtud de José es la fe, una fe auténtica que es respuesta fiel, valiente y generosa a la llamada de Dios.  Quizá nosotros deberíamos preguntarnos si nuestra fe es sólo creer en que algo debe existir o supone realmente una implicación en la vida.  Si por la fe somos capaces de hacer o deshacer.   La fe en José es una fuerte y se solidifica en la oscuridad y en la prueba.  Es bonito y fácil creer cuando todo va bien, pero cuando las cosas nos van bien, ¿qué lugar ocupa la fe?  José en ese sentido, es un hombre de profunda vida interior, de profundidad interior grande que le lleva a hablar el lenguaje de la bondad.