Indiscutíblemente, desde el día 13 a las 19 horas, el tema de conversación como no podía ser de otra manera, y más entre los cristianos, es el nombramiento del Papa Francisco.

Papa Francisco

A todos nos ha caído muy bien. Por la paz que transmite su austeridad, sencillez y cercanía, su manera de salir al balcón ya nos ganó a todos. 

Dicen algunos que tenía la mirada como asustada. Para mí, era una mirada reflexiva observando la plaza de San Pedro, viendo la gran cantidad de personas que llevaban horas, esperando la fumata blanca. Ahí estaba una parte de su rebaño al que le toca pastorear. ¡Gran responsabilidad! ¡Tremenda carga! Yo, humildemente, creo que algo de eso estaría pensando. No me atrevo a vaticinar, como lo están haciendo muchos medios, por dónde irá la línea de su papado; sí la linea de la austeridad y cercanía, como ha demostrado en estos pocos días. 

Sus primeras palabras rezando por el Papa Emérito Benedicto, fueron unos momentos emblemáticos. Nos puso a rezar a todos con él. No me cabe la menor duda que así sucedió. Todos los que, bien a través de la radio como de la televisión, estábamos pendientes del Vaticano, así lo hicimos. Nos unimos todos en el Padre Nuestro. El Papa Francisco estaba predestinado a esta misión. Ya en la elección de Benedicto, era un candidato casi seguro. 

La Iglesia tiene, en cada momento, el Papa que necesita. El Espíritu Santo no se equivoca nunca. Si hace 8 años el cardenal Bergoglio no salió era porque necesitábamos a Benedicto XVI. Y en estos momentos es él el idóneo. Recordemos en nuestras oraciones al gran y a la vez humilde Benedicto, Papa Emérito. A mí me inspira mucha ternura, nos ha dado una gran lección de humildad. Oremos igualmente por el Papa Francisco, el camino que le espera es duro y dificil. Caminemos todos con él, porque como nos dijo «Si nos paramos, esto no va».