Curiosamente, las doctrinas políticas que imponen la inmanencia, aquellas que contienen el agnosticismo o el ateísmo como médula programática, son las que más se empeñan en la continuidad de sus redentores.

Las momias

Pues definitivamente, el presidente Chávez será momificado para la posteridad. Los denominados “conductores de masas” entran en esa atmósfera popular que se llama “olor de multitud”. Y la multitud tiende a eternizarlos. En una palabra, a mantener vivo al caudillo benefactor. Detrás de esta especie de liturgia laica se mueve la necesidad de atravesar el punto final que impone la muerte; el deseo de cabalgar sobre el tiempo; la necesidad de cruzar el “más allá”.

En el libro del Eclesiastés dice: «Dios ha puesto eternidad en el corazón del hombre». Curiosamente, las doctrinas políticas que imponen la inmanencia, aquellas que contienen el agnosticismo o el ateísmo como médula programática, son las que más se empeñan en la continuidad de sus redentores: Mao, Lenin… Chávez, ahora.
Los seres humanos somos buscadores de paraísos y adoradores de quienes dicen enseñarnos los caminos que conducen a ellos. Siempre ha sido así. Hay imágenes de primaveras inéditas en la mente de cada hombre o mujer

Lo malo es que el tiempo, la humedad, los parásitos destruyen a las momias. Sus programas terminan por ser recuerdos en el anaquel de alguna biblioteca histórica. Hay Uno que no ha muerto. Ni predica camino alguno. El mismo es Camino, Verdad y Vida, Jesucristo. Al Señor Jesús no se le encuentra en ningún archivo. Sino en el corazón de quien lo llama con humildad; no es hora de momias, sino de vida; de volver a Él.