Joaquín Nuñez se manifiesta católico de base, que coopera con su parroquia y que acompaña a sus hijos a la catequesis. Espero que no se lo tengan en cuenta.

Pedigrí

Dice la Rae que pedigrí es “la genealogía del animal”. Sin embargo se está usando mucho en el lenguaje “modelno” para clasificar a las personas. Para muchos “tener pedigrí” es una especie de limpieza de sangre que manifieste “haber sido demócrata de toda la vida”, denostar los valores de nuestros mayores, renunciar a los Sacramentos -que nos administraron “contra nuestra voluntad”- y, por supuesto haber corrido delante de los grises. Ahora estamos recuperando con motivo de la Semana Santa fotos de la prensa de la posguerra civil y solo se ven personas que presumían del pedigrí de aquella época. Es decir: la sociedad es camaleónica. Siempre recuerdo la anécdota que me contaba mi madre de aquella mujer mayor (bastante perjudicada en su audición) que le preguntaba si había que gritar “viva Azaña o viva España".

Ahora pedimos pedigrí para ser cualquier cosa. Lo último: han denegado un empleo como ¡ayudante de entrenador de un equipo de fútbol! a un individuo que ha defendido ciertas ideas políticas. Horas y horas de debate en la televisión sobre el tema y mientras el país con estos pelos.

Hay excepciones. Los premios Goya, que se aprovechan para hacer reivindicaciones de todo tipo, han distinguido este año a un malagueño. Un actor secundario, de estos de oficio, que nunca llegarán a ser VIP. Joaquín Nuñez. En una entrevista en el Diario Sur de Málaga se manifiesta católico de base, que coopera con su parroquia y que acompaña a sus hijos a la catequesis. Espero que no se lo tengan en cuenta. Son capaces de arruinarle la carrera.

Por mi parte quiero felicitarle sinceramente por su actitud y valentía como persona, como actor y como cristiano. Su pedigrí como ser humano es excelente.