Pasos en el proceso de elección de un nuevo papa.
El cónclave para la elección de un nuevo papa se celebra, según establece la normativa, entre 15 y 20 días a partir del inicio de la sede vacante. En el caso del sucesor de Benedicto XVI, se podría prever su celebración entre el 14 y el 19 de marzo, según indicó el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, aunque la fecha exacta corresponde a los cardenales determinarla.
Los cardenales electores se reúnen en la Capilla Sixtina, bajo los frescos de Miguel Ángel, para su deliberación y el proceso de elección, y tienen prohibido cualquier modo de comunicación con el mundo exterior. El colegio cardenalicio elector está compuesto por 118 cardenales electores procedentes de los cinco continentes, de los que cinco son españoles: Monseñor Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para la liturgia; Monseñor Carlos Amigo, arzobispo emérito de Sevilla; Monseñor Santos Abril, arcipreste de la Basílica de Santa María la Mayor; Monseñor Antonio Mª Rouco, arzobispo de Madrid y Monseñor Luís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona.
Sólo los cardenales menores de 80 años pueden participar en el proceso. Cada
cardenal escribe en una papeleta el nombre de aquel que cree que debería ser elegido. El nuevo Papa suele salir del propio colegio cardenalicio, aunque no es un requisito indispensable, y necesita ser elegido por al menos dos tercios de la cámara. Su nombramiento se sabrá porque de la chimenea de la Capilla Sixtina saldrá humo blanco al quemarse las papeletas. Si no ha habido acuerdo, las papeletas se mezclarán con pez, para que al quemarse emitan un humo negro.
Tras la elección, el decano del colegio cardenalicio pregunta al elegido si acepta el cargo y qué nombre elige. Los cardenales le juran obediencia y rezan juntos una oración de acción de gracias. El nuevo Papa es presentado en la Plaza de San Pedro con la fórmula "Habemus papam" y su primera aparición pública se produce desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, desde donde imparte por primera vez la bendición "Urbi et Orbe" ("a la ciudad y al mundo").
