Ante la sorprendente noticia de la renuncia del papa Benedicto XVI al ministerio del gobierno de la Iglesia católica, como Obispo de Roma, acogemos con respeto y devoción filial la decisión del Santo Padre, en este Año de la fe.
Benedicto XVI ha guiado la Iglesia de Cristo con gran sabiduría, fidelidad y serena firmeza, a pesar de los tiempos difíciles y de los acontecimientos, que le ha tocado vivir. Es un hombre de profunda fe y de gran clarividencia. Su renuncia aparece como un acto de sincera confianza en el Señor, de profunda humildad, de verdadera libertad, de gran coherencia y de inmenso amor a la Iglesia, de la que siempre se ha tenido como “humilde trabajador de su viña”.
Damos muchas gracias a Dios por el fecundo pontificado, que nos ha regalado en la persona del papa Benedicto XVI, y agradecemos a Su Santidad su oración por la Iglesia, sus sacrificios y su generosa entrega en el ministerio petrino.
Pedimos a todos los párrocos y sacerdotes con cargo ministerial que hagan en sus respectivas comunidades cristianas una oración especial de acción de gracias a Dios y de petición por el papa Benedicto XVI en el próximo domingo, día 24 de febrero.
