Sin la doctrina cristiana, no existiría un concepto llamado izquierdas.
Quizá los periodistas no debieran actuar “a bocajarro” pero los político, en un mundo dominado por los gestos, son esclavos de su propia imagen. No hay más remedio. Nadie –quiero decir ninguno- puede salirse del guión que establecen las circunstancias, las cuales dan la pauta popular y populista del comportamiento. Por eso, cuando le preguntaron a la señora Valenciano, segunda en el PSOE, si “comprendía o respetaba la decisión del Papa”, no tuvo más remedio que adoptar una postura, llamémosle sarcástico burlesca, obligadamente lejana, y contestar, entre sonrisas de superioridad, que ella lo respetaba pero que en realidad, hubiera preferido otra dimisión; es decir, la de Rajoy, se supone. Dejaba claro, de esta manera, que la izquierda racionalista no puede descender a un análisis tan fuera de su ideas socio culturales como el Papado.
Bien, así están las cosas. Se entiende que la izquierda es escéptica por definición y la derecha, en la que supuestamente, militamos los cristianos, todo lo contrario. Un estereotipo acuñado por el tiempo y determinadas circunstancias que, por desgracia, seguirán diseñando el espacio sociológico que nos rodea. Valga decir, no obstante, que el ámbito político y existencial en el que únicamente deben moverse los cristianos es el que marcó el Señor Jesús. No hay otro. Él, siendo Dios, se despojó a sí mismo y no tuvo eso como cosa a la que aferrarse, sino que se izo siervo, pobre, hasta la muerte y muerte de Cruz. Está en la carta a los Efesios por si alguien tiene interés en comprobarlo. Tambiém se encuentra en todo el contexto del Evangelio y, desde luego, en el alma y en el pensamiento de cada uno de los seguidores del Señor.
Que los cristianos hemos estado siempre por debajo de esas exigencias, ¡claro! Pero también es cierto -¡ojo!- que, sin la doctrina cristiana, no existiría un concepto llamado izquierdas. Hombre, no estaría demás echarle un “vistazo” reflexivo a lo que acabo de afirmar. Merece la pena. La renuncia al egoísmo por lo que, al parecer, luchan los propgresistas y portavoces de de una “sociedad nueva” solo puede darse en la entrega vivencial, personal, al Señor Jesús. Lo demás es un gesto, un simulacro... Nada más.
