La Resurrección de Jesús es la verdad, culminante de nuestra fe en Cristo, creída y vivida por la primera comunidad cristiana como verdad central, transmitida como fundamental por la Tradición y establecida en los documentos del Nuevo Testamento.

«Al tercer día resucitó de entre los muertos»

El misterio de la Resurrección de Cristo  es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas.

La Resurrección de Cristo no fue un retorno a la vida terrena como en el caso de las resurrecciones de la hija de Jairo o Lázaro . Estas personas, en cierto momento, volverán a morir. La Resurrección de Cristo es esencialmente diferente. En su cuerpo resucitado, pasa del estado de la muerte a otra vida más allá del tiempo y del espacio.

«Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe» (1 Co 15,14) . La Resurrección constituye ante todo la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó y es principio y fuente de nuestra resurrección futura. En la espera de que esto se realice, Cristo resucitado vive en el corazón de sus fieles. En Él, los cristianos saborean los prodigios del mundo futuro «para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos» (2 Co 5, 15).