¿Qué es el amor? ¿Quién sabe en qué consiste? Del amor solo sabemos que existe.

El partido X

La aparición de un nuevo partido político no tiene por qué inquietar a nadie. Si acaso a los que se sienten amenazados por la disminución del espacio a repartir. Nada más. En este caso, el que acaba de aflorar resulta enigmático, casi de suspense. Se llama X. Lo que sí produce estupor es la aparición de una nueva propuesta ideológica.

Hombre, el ámbito de los ideales está tan gastado que no parecen posibles muchas originalidades sobre lo ya existente en el mercado. Y, al menos teóricamente, un partido no es otra cosa que la propuesta y codificación de un ideal. El nuevo partido viene al desprestigiado mundo político con determinadas especificidades desconocidas hasta ahora: primero, carece de denominación. Autotitularse X es como carecer de identidad. Además -y esto aumenta el enigma- no presenta programa. Algún periodista ha señalado este aspecto como nacimiento de matriz espúrea o cunero, pero, vamos, tampoco hay que ahondar demasiado en este aspecto. Puede que se trate simplemente de patentizar lo que está en el ánimo de todo el mundo; simople “escepticismo ideológico”. Me explico; la mayoría de los programas políticos vienen a ser música sin partitura. O sea, tonadillas que suenan “bonito” en un momento determinado pero que ni permanecen en el tiempo ni nadie cree que vayan a permanecer. ¿Para qué proponerlas, entonces?

Dicen los fundadores del partido X que incorporan lo que significó el movimiento del “15 M!. Esto nos lleva a una reflexión básica; ese movimiento que ocupó durante varios días el centro de Madrid y Barcelona proclamó la necesidad de un revulsivo social transformador del mundo; el “15 M” gritó contra la hipocresía de los que se parapetan tras el vacío de las palabras y en la burocracia; urgió, en fin, un compromiso social basado en la solidaridad y el amor entre las gentes. Pero ¿qué es el amor? ¿Quién sabe en qué consiste? Del amor solo sabemos que existe. Cualquiera, si reflexiona, llegará a la conclusión de que solidaridad y amor son consecutivos Y el amor es la antítesis del egoísmo. Por su parte, el egoísmo es el sentimiento general que moviliza al mundo. De una manera especial en este momento de la humanidad.

A riesgo de que me llamen “simplificador” quiero exponer que el Señor Jesucristo es la personificación del amor de Dios y que los hombres solo pueden conocerlo en su cercanía, o sea, en el encuentro con Él. Hay otras formas de amor más literarias que verdaderas. Por eso, se difuminan con el tiempo