En tiempos de crisis, las personas responden de forma maravillosa, compartiendo con sus hermanos lo que tienen y a veces lo que les queda
Estamos acabando el año 2012, y en el ecuador de la Navidad. Esta es particularmente menos alegre que otros años atrás. Pensando en tantas personas que están sin trabajo; las manifestaciones continuas, que no cesan; el descontento general que se respira, tengan o no razón; Europa, que no se cansa de apretarnos el cinturón –ya no nos quedan boquetitos para ajustarlo más–; los bancos que, como Jalisco, nunca pierden.Ya me callo, pues no quiero que me tachen de pesimista, pero es la realidad que tenemos, desgraciadamente.
Todas estas circunstancias empañan un mucho el espíritu Navideño, pero dentro de todo ello yo he encontrado la noticia que es el verdadero y único motivo de la Navidad y que nos hace sentirnos orgullosos de pertenecer al género humano.
Esa noticia se llama SOLIDARIDAD con mayúsculas. Me refiero a la recogida de alimentos que se ha desbordado. En tiempos de crisis, las personas responden de forma maravillosa, compartiendo con sus hermanos lo que tienen y a veces lo que les queda como en el Evangelio de la viuda que dio lo que le quedaba.
En mi parroquia, Nuestra Señora de la Victoria, del Rincón, solamente la hermandad del Carmen, ha recogido 3.350 kilos de alimentos. También en Cáritas se han duplicado las aportaciones. Esto nos hace pensar que hay muchas más personas solidarias de lo que creemos y que ante la adversidad, el ser humano se crece.
Pero esto hay que mantenerlo en los tiempos venideros. Que no hagamos bueno el dicho: "La Navidad ablanda el corazón, y endurece el estomago" y luego nos olvidemos. Así, que llena de este espíritu Navideño, espero que el 2013 sea mejor que este año tan para el olvido,que dejamos, y los problemas vayan solucionándose con la buena voluntad de todos, incluyendo a todos, absolutamente a todos los políticos. Lo deseo de todo corazón.
