Ningún otro abuel@ ha querido –o ha podido- ir a contarles cuentos. Se lo están perdiendo. Os lo estáis perdiendo. A nosotros nos ha dado diez años de vida.
La RAE nos dice que desnortados significa “andar sin norte”. En Málaga solemos decir “ennortaos” –que parece que puede referirse a los que tienen el norte claro-, cuando no andamos bien.
Lo cierto es que los mayores, debido a que en un montón de ocasiones no sabemos asumir que lo somos, andamos “ennortaos” o desnortados por la vida. Yo, personalmente, cuando “encarta” entro en crisis, se me dispara la hipocondría y me vengo abajo.
El antídoto contra este inicio de depresión es en primer lugar, asumirla, en segundo lugar poner los remedios –que consisten en quererse a uno mismo como es, con sus defectos y sus virtudes-, y sobre todo, desarrollar nuestras capacidades como miembros del “segmento de plata”, que son muchas.
Decía Georges Guynemer -un piloto francés que murió en la primera guerra mundial- que “mientras no se ha dado todo no se ha dado nada”. Así que hay que tirar de años y de achaques y salir adelante.
A mí esta vez me han puesto en forma mis nietos. Los dos de la cosecha de este año, que conviven mucho conmigo, y Miguelito: un personaje de tres años que nos llevo a mi esposa y a mí a contar un cuento a los compañeros de su clase. Un auténtico disfrutón. Un montón de niños embelesados, que nos besaron y abrazaron, nos cantaron y bailaron y nos hicieron sentirnos útiles y felices.
Me dice Miguelito que vayamos otra vez. Ningún otro abuel@ ha querido –o ha podido- ir a contarles cuentos. Se lo están perdiendo. Os lo estáis perdiendo. A nosotros nos ha dado diez años de vida.
