La Universidad de Málaga ofrecerá del 18 al 20 de diciembre de 2012 un curso de Titulación Propia denominado La Persona Humana en la Encrucijada Actual: Religiosidad, Espiritualidad y Salud.

La saludable religiosidad

Con el ánimo de transmitir a los alumnos los conocimientos sobre los beneficios de la religiosidad y de la espiritualidad para la salud corpóreo-espiritual de las personas y de los grupos sociales, un grupo de investigadores en distintas disciplinas de conocimiento formaremos, en este ámbito interdisciplinar, a los participantes en el citado curso.

El carácter interdisciplinar del mismo nos permite abordar tanto las repercusiones en la salud de una adecuada vivencia religioso-espiritual, como los fundamentos filosóficos que anteceden a este hecho.

En este sentido, Javier Monserrat afirma que lo religioso siempre contiene una representación de la verdad metafísica, entendida como Dios o dioses, que explica la naturaleza del universo y el sentido de la vida. De ahí que, a pesar de la gran secularización en Occidente, la religiosidad siga creciendo en la actualidad. Y es que los aspectos cualitativos para el bienestar personal derivados de este enfoque se muestran evidentes en muchas dimensiones, lo que permite abordarlos para su estudio por diversas disciplinas. En el curso arriba citado, por la Medicina, la Filosofía, la Sociología, la Psicología, etc.

Es conveniente señalar el aporte mutuo entre unos estudios y otros. En lo que se refiere a la Psicología, si bien se dedica al estudio del comportamiento humano, según Monserrat, debe tener en cuenta también los sistemas personales de sentido, en los que se orienta el comportamiento humano. De ahí que, al estudiar la dimensión religiosa de un sistema de sentido, la Psicología se debe sustentar en la Filosofía de la Religión. Es decir, al realizar investigaciones desde la Psicología sobre la dimensión religioso-espiritual del ser humano no se puede prescindir de los fundamentos ofrecidos por la Filosofía de la Religión.

La forma de vivir la vida es siempre necesariamente filosófica. Las grandes preguntas de todos los tiempos sobre el origen y la meta de la existencia acompañan la vida de las personas.

Como respuesta a este tipo de cuestionamiento existencial, la religiosidad y la espiritualidad constituyen un horizonte de sentido, de equilibrio y de paz.

Por su parte, tanto el ateísmo como el agnosticismo se posicionan, con su tipo de creencia metafísica, en un inmanentismo que reporta un tipo de experiencia existencial que no proporciona paz sino angustia debido a la falta de apertura a la trascendencia.

En cambio, la religión proporciona esperanza y una vivencia plenamente humana de la existencia, que se funda en la libertad personal para aportar una existencia creativa, basada en unos valores que se postulan provechosos para la convivencia social, para el equilibrio emocional personal y, en definitiva, para el bienestar integral de la persona humana.