Dice un proverbio chino que “vale más encender una pequeña luz, que maldecir la oscuridad”. Esta breve y sencilla frase llena de sabiduría es a la vez una clara invitación a la esperanza en estos tiempos de crisis.

¡Quiero vivir!

Sobre todo cuando además todo indica que cuando nuestras cabezas y nuestros corazones reconocen lo que de positivo tiene la vida las cosas marchan mejor.  Hasta la salud física, no solo la emocional.  Cuentan que la defensas naturales hasta se elevan. Indudablemente las cosas para mucha gente van regular, para otras bastante mal.  Pero es necesario recuperar cada mañana el ánimo, las ganas de vivir, la fe en que las cosas pueden ir a mejor.  ¿Quién te asegura que hoy las cosas van a estar igual que ayer?  ¿Quién te asegura que hoy las cosas van a estar peor que ayer?  Lo que sí te puedo asegurar es que la actitud con las que enfocas la vida, las 24 horas del día, son determinantes para sobrevivir en esta jungla.  La esperanza en que la vida puede ir a mejor es un pilar básico para afrontar la jornada de otra manera.  Aunque eso sí, como dice Benedicto XVI se necesita una base estable para la esperanza.  En esto la actitud de Jesús de Nazaret puede ser iluminadora.

Escucha completa la reflexión en el programa de Palabras para la vida de este martes 27 de noviembre