Ante el día de la lucha internacional contra la violencia hacia la mujer, conocemos que en 2011 murieron asesinadas en Andalucía quince mujeres, y que seis de ellas no superaban los treinta años.

Mi chico me pega lo normal

"Mi chico me pega lo normal, pero yo le quiero". Con este titulo, tan apabullante como realista, Fernando Gálligo, psicólogo del Instituto Andaluz de la Mujer, retrata la situación actual de la violencia en las relaciones de pareja entre adolescentes.

Ante el día internacional contra la violencia entre sexos, los datos nos alertan de un panorama desolador: en 2011 murieron asesinadas en Andalucía quince mujeres, y seis de ellas no superaban los treinta años. Lo más preocupante es que, a pesar de la conciencia social de esta lacra y de la necesidad de denunciar los malos tratos, las cifras de mujeres víctimas de la violencia por parte de sus parejas no sólo no disminuye sino que crece, y lo hace especialmente entre las mujeres de menor edad. En los últimos cinco años, las víctimas de entre 14 y 17 años han aumentado un 23,7%.

Este psicólogo afirma que los casos de maltrato se rigen por unos patrones comunes que pasan por el control, el dominio, el aislamiento y la manipulación. La educación actual favorece el inicio precoz de las relaciones personales, pero no así la maduración de la experiencia emocional, lo que se convierte en caldo de cultivo de situaciones de violencia y frustración por parte de las parejas más jóvenes, que dan pasos como vivir juntos sin estar realmente capacitados para lo que esto supone.

Un estudio de la Comunidad de Madrid en colaboración con otras comunidades autónomas, afirma que el 30% de los chicos y el 20% de las chicas no considera maltrato decirle a la pareja que no vale nada y controlar todos sus movimientos. Para el 22% de ellos y el 10% de ellas, tampoco constituye violencia insultar ni amedrentar a la otra persona, y si hablamos de celos, el 33,5% de los varones y el 29,3% de las féminas cree que es una expresión de amor.

Fernando Gálligo evidencia una inexistente educación afectivo-emocional entre padres e hijos. La educación en normas, límites y valores son esenciales a ojos de este experto para cimentar unas relaciones interpersonales sanas y alejadas de la violencia. Sin embargo, éste es un trabajo que comienza en la infancia. «Hay que educar en valores desde la más tierna edad, porque con 15 años es difícil hacerlo», afirma.

La educación emocional, que viene siendo un caballo de batalla en quien escribe estas líneas, se configura aquí como esencial para ayudar a crecer a los hombres y mujeres del mañana, sustituyendo las estructuras de poder y sumisión y por la renuncia del egoísmo, y la apuesta por el amor y el respeto. Sólo así podremos cambiar el título de esta triste historia de la que, por ahora, sólo conocemos el "trailer".