Una fiesta terminó con la muerte de cuatro adolescentes que apenas habían abierto las puertas de la vida. Al mismo tiempo, volvió a poner en actualidad el enorme interrogante del futuro...

Halloween

Sin discusión, la actualidad de este lunes viene liderada por los sucesos del pasado Halloween. La totalidad de los medios han iniciado sus páginas o abierto telediarios y diarios hablados, con la tragedia del Madrid-Arena; nada hay que agregar por lo tanto.

Una fiesta terminó con la muerte de cuatro adolescentes que apenas habían abierto las puertas de la vida. Al mismo tiempo, volvió a poner en actualidad el enorme interrogante del futuro... Las tertulias audio-visuales y, a título personal, cientos de comentaristas de todo signo, han reflexionado sobre los hechos. Ninguno –creo- ha dado con la respuesta. Quizá porque es tan amplia que no cabe en comentario alguno. Además, un opinador serio debe ser muy concreto, sin navegar por los campos de la metafísica; la metafísica no está bien vista. Así que nadie ha entrado en el gran porqué de estos acontecimientos y otros semejantes.

Lo curioso es que tampoco lo han hecho los chicos; algunos que acudieron a entrevistas periodísticas. Miles de ellos tienen necesidad de formar una masa anónima, gregaria, en la que nadie es interlocutor de nadie; todos son un tumulto anónimo, mutuamente confortado bajo el imperio del ruido. El ruido adormece, sustrae de la realidad y rescata del enigma de existir. Y duermes en un presente continuo, irresponsable. El ruido, algo de alcohol y un poco de droga eximen de la necesidad de pensar y vencer al miedo. Esta sociedad que adormece a sus jóvenes ha dicho que en el hombre, sólo en el hombre, está la clave del universo. Ha quitado a Dios del horizonte y nos ha dejado sin horizonte. Pero un eco de trascendencia sigue llamando al corazón.

El anonimato, la manada, tres copas de alcohol y da la impresión de que no hay Dios en la enorme bullanga de la vida. Pero ocurre que alguien llama. Sin Dios sólo queda el interrogante de un horizonte que clama a Dios.