Ya caminan hacia la Ermita cientos de peregrinos que llegan de todos los sitios de España e, incluso, del extranjero. Es la demostración de religiosidad popular creo que más multitudinaria, pero con dos facetas: una lúdica y de diversión y otra, la más importante y con la que yo me quedo, religiosa.
El proximo domingo celebraremos la fiesta de Pentecostés, que nos recuerda la venida del Espiritu Santo sobre los Apóstoles, y se nos dice que, a partir de ese momento, los once dejaron su temor a un lado, y salieron a predicar sin ningun miedo.
Ésta es la reflexión que todos deberíamos hacernos. Tenemos que dejar de lado el llamado respeto humano y sentirnos muy orgullosos y agradecidos de ser seguidores de Cristo y, si fuese necesario, como nos dice el Evangelio, gritarlo desde las azoteas.
También se celebra la fiesta de la Virgen del Rocío. Ya caminan hacia la Ermita cientos de peregrinos que llegan de todos los sitios de España e, incluso, del extranjero. Es la demostración de religiosidad popular creo que más multitudinaria, pero con dos facetas: una lúdica y de diversión y otra, la más importante y con la que yo me quedo, religiosa.
Soy consciente de que lo que voy a decir puede tener opiniones en contra. En TV vemos como llevan a los bebés, de mano en mano, hacia la Virgen, con el susto correspondiente que esas criaturas están pasando, ya que no pueden llegar a entenderlo. ¿No es más emotivo llevar al bebé, un dia corriente, y ofrecérselo a la Virgen en los brazos de su madre?
Lo otro y con todos mis respetos, cae un poco en el fanatismo. Entiendo que es una costumbre del pueblo, y como tal hay que asumirla, pero yo sigo insistiendo por el bien de los niños, para que ninguno de ellos sufra algun daño.
