Verano es sinónimo de calor, pero también de tiempo de descanso. Con él llegan las vacaciones y la oportunidad de compartir, de manera distendida, en comunidad. Así son los campamentos de verano de la Fundación Diocesana Santa María de la Victoria, en los que este año participarán 300 alumnos que, bajo la supervisión de un centenar de monitores, vivirán experiencias inolvidables en espacios como el convento Carmelita de Estepona.