Pedro J. Marín Galiano, OFS, profesor de la Escuela Teológica San Manuel González, ofrece el comentario al evangelio de este domingo, 30 de agosto de 2026.

Comentario al evangelio de este domingo, por Pedro J. Marín

Es Jesús quien nos salva


Hay pasajes del Evangelio que corren el peligro de volverse inofensivos a cuenta de las infinitas veces que los hemos escuchado: «El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga». Lo conocemos de memoria, pero no basta el conocimiento para llegar a la Verdad, sino el paso de la voluntad.

Pedro acaba de confesar que Jesús es «el Mesías, el Hijo del Dios vivo», pero pretende decidir cómo debe ser Jesús. Acepta al Mesías glorioso, pero rechaza al Mesías entregado. ¿A quién nos recuerda esta actitud?... No le den más vueltas: a nosotros mismos. Profesamos la fe en Cristo, pero quisiéramos que confirmara nuestros planes −mundanos y religiosos−, protegiera nuestras seguridades y bendijera nuestras preferencias. Nos gusta que Jesús nos acompañe, pero nos incomoda que nos preceda. Negarse a sí mismo no significa anularse, sino renunciar al egoísmo interior que exige tener siempre razón, recibir reconocimiento y proteger a cualquier precio la propia imagen. Es aquí donde adquiere una luz especial aquella expresión de la tradición franciscana: «olvidando, se encuentra». La vida retenida se encoge; la vida entregada se ensancha. Pedro quiso salvar a Jesús de la cruz, pero tuvo que aprender que es Jesús quien, desde la cruz, nos salva de una vida encerrada en nosotros mismos.