“El Señor, no estaba en el sepulcro”. Ésta debe ser la conclusión de quien visite la exposición sobre la Sábana Santa. ¡Cristo vive, ha resucitado y nosotros resucitaremos con Él! Desde esta Buena Noticia la vida de cada hombre tiene sentido, porque no choca con el muro infranqueable de la muerte sino que en las alas de la fe y la esperanza, después de esta vida, remonta un vuelo insospechado hacia Dios, para vivir junto a Él y, como decía el místico, “hacer del amor el único ejercicio”.