La crisis económica está azotando especialmente a los sectores menos cualificados del mundo laboral, que a duras penas pueden sostener un puesto de trabajo, y mucho menos exigir que sea justo y que se respeten sus derechos.
Si hablamos de empleo doméstico, la normalización de la injusticia es un hecho, y si la persona empleada es inmigrante, nos encontramos con auténticos dramas.
Pocas veces tratan los medios de comunicación el tema de la indefensión a que este trabajo se halla expuesto. Los cristianos, sin embargo, estamos llamados a ser profetas desde nuestro bautismo, anunciando la Buena Nueva del Evangelio y, también, denunciando aquellos hechos que atentan contra la dignidad del hombre. En ese sentido, el Secretariado de Migraciones de la diócesis de Málaga celebra los días 11 y 12 de noviembre unas jornadas de sensibilización.
El tema, el empleo doméstico y el inmigrante. El objetivo de las jornadas de migraciones es fomentar el debate público sobre este asunto y lograr así sensibilizar con respecto a una injusticia que se agudiza cuando se trata de ciudadanos extranjeros.
La incorporación de la mujer al mercado laboral, el incremento de la esperanza de vida y los valores que impregnan nuestra vida social han hecho del empleo doméstico una realidad que se encuentra presente en más de un millón de hogares en nuestro país. Este auge no va, sin embargo, acompañado de un avance en los derechos de quienes lo desempeñan. El trabajo doméstico, al no gozar de reconocimiento profesional y desarrollarse en el ámbito privado, es terreno propicio para la explotación. La falta de equiparación con los trabajadores de régimen general se une a las especiales características de quienes suelen responder a estas demandas de empleo: personas con serias dificultades económicas y familiares, inmigrantes en un alto porcentaje, desconocedores de sus derechos, sin habilidades para la negociación y con necesidades urgentes que cubrir. Todo ello es materia de estudio para quienes, desde la Iglesia, quieren ofrecer una palabra de esperanza.
La Plataforma de Solidaridad con el Inmigrante ha impulsado, en este sentido, un equipo de trabajo que conforman asociaciones como Malaika y Asís junto a Cáritas para conocer la realidad de las bolsas de trabajo que sirven de intermediarias entre quienes demandan este tipo de empleo y quienes lo ofrecen. Trabajan juntos para conseguir unas condiciones justas y ecuánimes, y tratan de potenciar un seguimiento a medio y largo plazo de cada caso. Cuando contratamos a alguien para cuidar a nuestros hijos o mayores, le pedimos que sea algo más que un trabajador, que añada a su tarea un plus de cariño, un plus de dedicación, de cuidado...
¿Reconocemos y valoramos esa especial característica del trabajador doméstico? ¿Somos justos cuando empleamos? ¿Hacemos realidad el Evangelio?
Programación en COPE
"A los cristianos se nos pide algo más que ser justos con el sueldo". Carlos Albarracín entrevistado en el programa «Iglesia en Málaga»
Los días 11 y 12 de noviembre se celebrarán las Jornadas de sensibilización organizadas por el secretariado diocesano de Migraciones. Tendrán lugar en el colegio de las Esclavas, en calle Liborio García, a las 19,30 horas. El tema elegido ha sido la dignificación del trabajo inmigrante en el hogar, ya que es donde los inmigrantes suelen tener las mayores posibilidades de empleo y donde también se suelen producir los mayores abusos. Unas jornadas en las que se abordarán los aspectos legales de este tipo de trabajo y el compromiso que, como cristianos, debemos asumir ante esta realidad.
El próximo domingo, 8 de noviembre, a las 9,45 de la mañana, Carlos Albarracín, director del Secretariado Diocesano de Migraciones, visitará los micrófonos de COPE Málaga, en el programa "Iglesia en Málaga".
El Espejo de la Iglesia
Ana Carrasco, de la Asociación Solidaria para la Integración Social, analiza en el Espejo de la Iglesia de Málaga las consecuencias de la reforma de la Ley de Extranjería en el empleo doméstico inmigrante.
