El sábado 11 de julio, a las 11 de la mañana, en la Catedral, el Sr. Obispo ordenará como sacerdotes a Antonio Castilla y Jesús Hernández. Serán los primeros sacerdotes que ordene D. Jesús como obispo de Málaga.

Además, recibirán la ordenación en el Año Sacerdotal, un año para el que el Papa ha elegido como lema “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote”. Antonio y Jesús son dos jóvenes malagueños de su tiempo, de los que saben usar las nuevas tecnologías y hablar en varios idiomas. Como los demás jóvenes, quieren ser felices, y han descubierto que su felicidad está en servir a los demás como buenos sacerdotes. Es cierto que necesitamos sacerdotes que atiendan nuestras parroquias, como también necesitamos matrimonios, catequistas, misioneros, religiosos y religiosas. Así que, recemos por estos dos jóvenes, para que sean fieles, como Jesucristo es fiel; y presentemos a nuestros hijos las distintas vocaciones como lo que son: una manera de ser felices.

Junto a Antonio y Jesús, diáconos diocesanos, será ordenado un joven de la parroquia de San Pedro, en Antequera, que pertenece a la Orden de los Carmelitas, Fr. José Manuel Granados Rivera, O. Carm. La primera misa la celebrará en la parroquia de San Pedro de Antequera el 18 de julio a las 20:00 h

Antonio Castilla

Antonio Castilla, 26 años. Natural de la parroquia San Fernando, en El Cónsul (Málaga). Primera misa, 19 de julio, a las 12, en S. Fernando. Antonio Castilla era un adolescente muy tímido. Su madre, sabia como todas las madres, quería ayudarle a superar la timidez y lo llevó a una convivencia de verano del Seminario Menor.

Antonio recuerda que llegó al Seminario Mayor después de vivir la experiencia de convivencias mensuales del Menor durante seis años, “me llamaba mucho la atención la forma de ser de nuestros monitores: siempre felices, disponibles, serviciales, simpáticos, divertidos... y lo más importante, muy llenos del Señor. Yo quería ser como ellos y creo que el Señor se valió de esto para que, durante siete años en el Mayor, descubriera qué quería de mí”.

Tiene 26 años y la mitad de ellos los ha pasado entre las paredes del Seminario, por eso afirma que “se ha convertido en mi casa. Toda casa está compuesta por una familia. La del Seminario es muy grande y generosa, y el Señor se ha valido de ella para ayudarme en el discernimiento de mi vocación.

Destaco especialmente la comunidad del Seminario Mayor, la pastoral asistencial, el trabajo con los chicos del Menor y en parroquias, la formación intelectual tan importante y necesaria, mi familia y mi parroquia de San Fernando”.

ANTONIO SE DEFINE EN POCAS PALABRAS: “Definir es poner límites. Pero creo que esto me va bien: fiel a la voluntad del Señor y obediente a la fe”. Ya ha llegado el día esperado, pero la ordenación no es el final del camino, sino el principio de una nueva vida. Antonio afirma que llegar a este día produce en él, por un lado, “nostalgia de estos últimos años en el seminario; y por otro, expectación por los regalitos que me irá dando Dios durante el resto de mi vida. En ambos casos, feliz, y con la confianza puesta en el Señor”.

El 21 de diciembre, Antonio recibió el diaconado de manos de D. Jesús. Estos seis meses y medio le han servido para “conocer y amar la diócesis”, y ser uno de los primeros sacerdotes que ordenará D. Jesús como obispo de Málaga es, para él, motivo de acción de gracias, alegría, ilusión, comunión...

El actual párroco de San Fernando, José Manuel Llamas, conoce a Antonio Castilla desde que entró en el Seminario Menor, pues él estaba en el Mayor y era monitor. “Siempre ha sido buen chaval y así lo define la gente de la parroquia. Tímido, trabajador, sociable, responsable y muy cercano a la gente. La parroquia está muy ilusionada con la ordenación, porque lo conocen desde pequeño y porque este día va a ayudar a hacer parroquia alrededor de este regalo del Señor: un nuevo sacerdote.

Personalmente, afirma José Manuel, la ordenación de Antonio Castilla me trae recuerdos de hace algunos años, todavía pocos (siete), en el Seminario. Recuerdo aquellos días en los que, mientras veía de cerca el Ministerio Sacerdotal, llegaban las noticias: “parece que Antoñito Castilla entra en el Seminario Mayor este curso”, y le dábamos gracias a Dios porque aquel chaval tan normal se decidía a comenzar aquella aventura. Ahora le damos gracias a Dios porque Antonio ha decidido responder a este don de Dios entregando toda su vida, y le pedimos que le dé la fe, la esperanza, el amor y la fidelidad necesarias para continuar hasta el fin de sus días”.

Jesús Hernández

Jesús Hernández, 33 años. Natural de la parroquia La Natividad. Primera misa, 12 de julio, a las 12, en San Manuel, Mijas-Costa.

Jesús era un joven de los grupos de confirmación de la parroquia de la Esperanza, en Ciudad Jardín, la que llevan los oblatos. El testimonio de estos misioneros le llevó a plantearse con seriedad la vocación.

Entró en la congregación de los oblatos y con ellos estudió Teología en Madrid. Antes de recibir el diaconado sintió que necesitaba discernir bien su vocación y se volvió a Málaga, donde estuvo trabajando como profesor de religión. Conoció a una chica, con la que estuvo saliendo durante varios años, incluso llegaron a plantearse la boda, pero las palabras del papa Juan Pablo II en el Encuentro Mundial de la Juventud de 2003 le hicieron perder todos los miedos y hacer caso a la llamada al sacerdocio, que seguía sonando en su corazón.

Cuando entró en el Seminario de Málaga, hace tres años, se sintió en paz. Jesús está convencido de que ha sido el Señor quien le ha guiado durante toda su vida. Por eso quiere dar “las gracias a los misioneros oblatos, a los profesores de San Dámaso; a los profesores y formadores del Seminario de Málaga, que me han enseñado el estilo propio del clero diocesano, y a mi familia, a la que tengo que agradecer mi educación cristiana. El Señor ha hecho la mejor historia de salvación que podía hacer conmigo”.

JESÚS SE DEFINE EN POCAS PALABRAS: “Apasionado por Cristo, con gran deseo de santidad, sentido profundo de Iglesia, gran celo apostólico. Me siento en constante aprendizaje. Creo que sé escuchar y empatizar con la gente. Me siento siempre acompañado por la Virgen María y, si tengo que destacar algo de mí, destaco la alegría”. Aunque va a ser uno de los primeros sacerdotes ordenados por D. Jesús como obispo de Málaga, recibió la ordenación diaconal de manos de D. Antonio. AJesús esta anécdota le recuerda el versículo del Evangelio en el que se dice “todo escriba que se haga discípulo de Dios es como el dueño que saca del arca de lo nuevo y de lo viejo”.

Jesús se enfrenta a esta nueva etapa de su vida “con mucha ilusión, confiando en el S e ñ o r, agradecido, con ganas de trabajar donde me quiera la Iglesia y con respeto, pues sé que la tarea encomendada supera las fuerzas. Llevo la L de aprendiz”.

En este año de diaconado ha aprendido mucho: “que la gente demanda con gran deseo a Dios. Hay ganas de plenitud, de felicidad y sé que Cristo es la respuesta para ellos. He aprendido que no se puede trabajar por libre y que la comunión con el resto del presbiterio es ya misión y trae fruto abundante”.

Desde que recibiera la ordenación de diácono, de manos de D. Antonio Dorado, el 12 de julio de 2008, justo hace un año, la parroquia donde ha ejercido su ministerio ha sido San Manuel, en Mijas-Costa. Su actual párroco, José María Ramos Villalobos, afirma que Jesús “ha conectado muy bien con la gente. Tiene una buena formación pastoral porque viene de frailes y está bien preparado. Es buen animador de jóvenes y ha coordinado muy bien la juventud del arciprestazgo. Es un hombre de oración, muy aceptado y querido por la gente. Estamos preparando con mucha ilusión su primera misa.