100 años después

Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:

Cada tercer domingo de octubre, la Iglesia alza la mirada para contemplar su universalidad y dar gracias a Dios por tantos misioneros y misioneras que dejan el calor de la propia comunidad para salir a predicar el evangelio a quienes aún no lo conocen, constituyendo nuevas comunidades y fortaleciendo su fe en circunstancias adversas. En este año 2026 se cumple el centenario del DOMUND (DOmingo MUNDial de las misiones). Os invito a visitar la web: www.domund100.es.

“Uno en Cristo, unidos en la misión”

En esta ocasión, el Papa nos ha regalado un lema sugerente: “Uno en Cristo, unidos en la misión”. Es un toque a nuestro corazón, que podría concretarse en tres llamadas:

1. Unidos en Cristo. Esta Jornada del DOMUND nos invita a reconocernos como una única Iglesia, un solo pueblo que camina unido en todos los rincones de la tierra. Nos llama a mantener siempre la mirada fija en el Señor, a escuchar su Palabra y alimentarnos en sus sacramentos, para que Él sea verdaderamente el centro de nuestra vida personal y comunitaria.

2. Unidos en la misión. León XIV nos alienta: «ningún bautizado es ajeno o indiferente a la misión; todos, cada uno según su vocación y condición de vida, participan en la gran obra que Cristo confía a su Iglesia». Cada uno de nosotros estamos llamados a ser discípulos misioneros, para que Jesucristo sea conocido y amado por toda la humanidad: el enfermo que ofrece sus sufrimientos, la oración de las religiosas de clausura, la generosidad de los jóvenes, la candidez de la oración de los niños, los misioneros y misioneras que partieron para predicar el Evangelio a lugares lejanos.

«Nuestras parroquias manifiestan año tras año su solidaridad en el Domund. La colecta del año pasado superó los 265.000 euros. Quiero agradeceros vuestra colaboración, así como la labor de animación misionera que realiza la Delegación Diocesana de Misiones»

3. Unidos en el amor. Señala el Papa: «Si la unidad es la condición de la misión, el amor es su esencia... La misión de los discípulos y de toda la Iglesia es la prolongación, en el Espíritu Santo, de la misión de Cristo; una misión que nace del amor, se vive en el amor y conduce al amor». Este amor, llevó a san Pablo a gritar: Ay de mí, sino evangelizare (1Cor 9,16). Os invito a recordar en esta Jornada a tantos misioneros y misioneras que nos muestran que el amor de Dios es más fuerte que cualquier barrera.

Nuestras parroquias manifiestan año tras año su solidaridad en el Domund. La colecta del año pasado superó los 265.000 euros. Quiero agradeceros vuestra colaboración, así como la labor de animación misionera que realiza la Delegación Diocesana de Misiones. Esta generosidad se expresa también en el envío misionero de sacerdotes y seglares que han dejado su comodidad para llevar el Evangelio a tierras lejanas y pueblos remotos que aún no conocen a Cristo. Al mismo tiempo, ha recibido a sacerdotes y seglares de otros pueblos, lenguas y razas, mostrándonos la universalidad del Evangelio.

Un saludo muy cordial en el Señor.