Estudiar teología
Clase en el CESET San Pablo

Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:

Recientemente ha comenzado el curso 2026-2027 en los centros teológicos de nuestra diócesis: el Centro Superior de Estudios Teológicos y el Instituto de Ciencias Religiosas, en los que se pueden obtener titulaciones de Grado y Máster; y la Escuela San Manuel González, con diversas sedes en el territorio, que ofrece una sólida iniciación a la teología.

Quisiera, ante todo, expresar mi admiración y mi gratitud a quienes dedicáis vuestro tiempo a enseñar teología o a aprenderla. Hay que reconocer que, en medio de otras responsabilidades pastorales, laborales y familiares, no es fácil reservar un tiempo de calidad a esta tarea. Digo deliberadamente «de calidad», porque el estudio de la teología reclama presencia, silencio y perseverancia.

Valoro especialmente la opción de tantos alumnos que, pudiendo elegir otras formas de estudio, eligen nuestros centros teológicos. En ellos enseñan sacerdotes y laicos, con formaciones y experiencias pastorales diversas, a un alumnado procedente de ámbitos muy diversos de la vida diocesana. El encuentro, la conversación y la reflexión compartida hacen de estos centros un lugar privilegiado para sentirnos parte de esa red diversa y unida que constituye la Iglesia que peregrina en Málaga y Melilla.

«El estudio de la teología no consiste simplemente en adquirir conocimientos, sino en buscar honestamente la verdad. Esta búsqueda tiene un rostro y un nombre: Jesucristo»

Pero ¿qué significa, en el fondo, estudiar teología? Significa responder a una pregunta que el mismo Jesús dirige a sus discípulos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Mc 8,29). El estudio de la teología no consiste simplemente en adquirir conocimientos, sino en buscar honestamente la verdad. Esta búsqueda tiene un rostro y un nombre: Jesucristo. Por eso, la primera responsabilidad de profesores y alumnos es profundizar en el conocimiento de Cristo. Esta sabiduría ensancha la razón, fortalece la fe y nos capacita para servir mejor a la Iglesia y al mundo.

Precisamente por eso, vuestra dedicación al estudio constituye también un servicio a la diócesis. Vivimos un momento muy significativo en nuestra Iglesia de Málaga y Melilla, llamada a avanzar en la conversión sinodal y a elaborar un nuevo plan pastoral, teniendo en cuenta los desafíos de nuestro tiempo: la interculturalidad, la realidad de la inmigración, el diálogo interreligioso, la evangelización de la cultura, las nuevas formas de espiritualidad, no pocas veces desvinculadas de la comunidad cristiana y del sufrimiento de los pobres, y tantos otros retos que están llamando a nuestra puerta. Ante esta realidad, necesitamos sacerdotes y laicos que sepan pensar la fe, discernir los signos de los tiempos y ofrecer una palabra verdaderamente cristiana ante las preguntas y búsquedas de nuestros contemporáneos.

Reitero, por ello, mi gratitud al profesorado y al alumnado de nuestros centros teológicos, así como a sus equipos directivos. Y animo a todos los diocesanos y diocesanas, especialmente a quienes tenéis responsabilidades eclesiales o vivís vuestro apostolado en lugares exigentes, a preguntaros si ha llegado el momento de estudiar teología.

Un saludo muy cordial en el Señor.