Las personas sin hogar han sido las protagonistas este jueves 22 de octubre de un acto de sensibilización en la plaza de la Constitución de Málaga. Allí han compartido públicamente un manifiesto elaborado a partir de sus propias experiencias, inquietudes y propuestas, fruto de un proceso previo de escucha y participación, impulsado con motivo del Día de las Personas Sin Hogar, que se conmemora el próximo domingo 25 de octubre.

Las personas sin hogar alzan la voz en Málaga para reclamar sus derechos
Acto de las Personas Sin Hogar celebrado en la Plaza de la Constitución //I. MARTOS

La iniciativa, promovida por Cáritas junto a las demás entidades de la Agrupación de Desarrollo para Personas sin Hogar de Málaga (Accem, Adoratrices, Arrabal, Asimás, Asociación marroquí, Ayuntamiento de Málaga, Betania, Comedor de Santo Domingo, Cruz Roja, Hogar Si, Inserta Andalucía, Malaga Acoge y San Juan de Dios) ha querido situar en el centro la voz de quienes viven directamente situaciones de sinhogarismo. Personas acompañadas en distintos centros y proyectos, profesionales y voluntariado han participado en un proceso de reflexión compartida para identificar dificultades, vulneraciones de derechos y propuestas de cambio.

De ese trabajo ha nacido un manifiesto común que sus protagonistas han llevado a la calle. El objetivo es que la campaña no hable únicamente sobre las personas sin hogar, sino que se construya con ellas, reconociendo su capacidad para expresar sus demandas y participar en las respuestas que afectan a sus vidas. «Nos reunimos aquí porque queremos compartir nuestra situación, queremos que sepáis que existimos, que no siempre vivimos en la calle porque queremos. Ha habido circunstancias que nos han llevado a ello y necesitamos ayuda para salir de esta situación, pero nos encontramos con muchos obstáculos, muchas puertas cerradas», han comenzado diciendo.

Este acto se enmarca en la campaña del Día de las Personas Sin Hogar, que este año se desarrolla a nivel estatal bajo el lema «Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir. Es un lugar al que pertenecer"» e invita a ampliar la mirada sobre el sinhogarismo. Tener un hogar no significa únicamente disponer de un techo, sino contar con un espacio digno y estable y con los vínculos y redes necesarias para desarrollar la propia vida.

Las personas participantes han puesto palabras a una realidad que, como han expresado en su escrito, está marcada por «muchos obstáculos, muchas puertas cerradas». «Vivir en la calle es sobrevivir con miedo, con desconfianza, inseguridad, sucios, con hambre, mojados por la lluvia, con frío y con calor», han señalado antes de desgranar algunas de las dificultades que afrontan a diario.

Entre ellas, han mencionado «no tener acceso a un baño», las dificultades «para ducharnos, para lavar la ropa» o para recibir atención médica «sin que nos pongan impedimentos». También han denunciado las barreras que encuentran al realizar trámites administrativos, desde un lenguaje que no siempre comprenden hasta tener que ir «de una oficina a otra» sin conseguir completar los requisitos exigidos.

La vivienda ha ocupado un lugar central entre sus reivindicaciones. El manifiesto recoge las dificultades para alquilar una habitación «porque somos migrantes, porque no somos de su raza o porque nos piden muchísimo dinero y no tenemos tanto». Ante esta situación, han reclamado a los organismos competentes que «sean empáticos y se comprometan a trabajar en favor de todas las personas que necesitan conseguir una vivienda o habitación digna», mediante la creación de vivienda social y medidas que faciliten el acceso al alquiler sin abusos ni discriminación.

También han reclamado una atención digna en los centros de salud y en las oficinas y han recordado especialmente la situación de quienes padecen enfermedades mentales, adicciones u otras enfermedades. «Necesitamos una ayuda profesional adecuada y efectiva, no queremos solo una pastilla», recoge el texto.

A estas demandas han sumado necesidades muy concretas que condicionan la vida cotidiana cuando no se dispone de un hogar: «acceso a baños, puntos de carga de móviles, puntos de acceso a Wifi» para comunicarse con sus familiares y realizar gestiones, además de seguridad, protección y respeto. Asimismo, han pedido que, ante episodios de frío, calor intenso, lluvia o inundaciones, puedan «resguardarse en algún lugar seguro».

Pero, por encima de estas necesidades concretas, el manifiesto ha puesto el acento en una reivindicación de fondo: el reconocimiento de las personas sin hogar como ciudadanos con derechos. «No estamos pidiéndole una limosna», han afirmado, sino que reclaman que las administraciones «se den cuenta de que soy persona», «soy ciudadano» y cumplan «con la parte que les corresponde para hacer cumplir los derechos que tenemos como ciudadanos, sobre todo en vivienda y seguridad».

El manifiesto ha concluido trasladando el compromiso también a las propias personas participantes y formulando una pregunta directa a las administraciones públicas: «Nos comprometemos a ser parte de esta ciudad. ¿Os comprometéis las administraciones públicas a garantizar nuestros derechos?».

Un hogar también es pertenecer

Este acto se enmarca en la campaña del Día de las Personas Sin Hogar, que este año se desarrolla a nivel estatal bajo el lema «Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir. Es un lugar al que pertenecer"» e invita a ampliar la mirada sobre el sinhogarismo. Tener un hogar no significa únicamente disponer de un techo, sino contar con un espacio digno y estable y con los vínculos y redes necesarias para desarrollar la propia vida.

Como señala María Santos, responsable de la campaña y del programa de Personas sin Hogar de Cáritas Española: «En cada una de estas historias comprobamos, día tras día, cómo la vulneración reiterada de los derechos fundamentales empuja a muchas personas hacia situaciones cada vez más extremas de exclusión social. Aunque seguimos acompañando sus procesos de recuperación, detectamos graves dificultades para acceder a derechos básicos como la vivienda, la salud, el empleo, la protección social o la participación ciudadana».

La reconstrucción de vínculos y redes de apoyo constituye así una dimensión esencial de los procesos de inclusión. Junto al acceso efectivo a los derechos, resultan fundamentales la escucha, la confianza, las relaciones y las oportunidades de formar parte de la comunidad.

865 personas acompañadas por Cáritas en Málaga y Melilla

La realidad que las propias personas sin hogar llevaron a la plaza de la Constitución tiene también reflejo en el acompañamiento cotidiano de Cáritas en la diócesis.

En la provincia de Málaga y la Ciudad de Melilla, Cáritas ha acompañado a 865 personas en situación de sinhogarismo. De ellas, 353 han sido acompañadas desde las Cáritas parroquiales y 199 han recibido acompañamiento en calle a través de los equipos vinculados al Hogar Pozo Dulce y Calor y Café.

Otras 169 personas han sido acogidas y acompañadas en el centro de acogida nocturna Calor y Café; 59, en viviendas semituteladas de Casa Belén y los apartamentos de mayores Tomás de Cózar y Obispo D. Ramón Buxarrais; y 85, en los centros residenciales Hogar Pozo Dulce, Nuestra Señora de La Merced y Hogar San Carlos.

Para dar respuesta a estas situaciones, Cáritas dispone de 114 plazas en diferentes recursos habitacionales. Un total de 138 personas voluntarias y 27 trabajadoras sostienen estos proyectos, ofreciendo acompañamiento integral y apoyo en la recuperación de derechos y la reconstrucción de vínculos.

Esta respuesta se sostiene gracias al compromiso de socios y donantes. El 73 % de la financiación de los recursos habitacionales que Cáritas Málaga destina a personas en situación de sinhogarismo procede de fondos propios y el 27 % de aportaciones públicas.

Una realidad que sigue creciendo

La realidad local se enmarca en una crisis social y residencial más amplia. Durante 2025, la red de Cáritas acompañó en España a 44.475 personas en situación de sinhogarismo, un 3,8 % más que el año anterior. De ellas, cerca de 5.000 se atendieron a través de la red de centros residenciales, viviendas tuteladas y semituteladas, centros de día, servicios de atención social, centros de acogida nocturna, dispositivos de emergencia y proyectos de atención en calle de Cáritas Andalucía.

Entre los principales factores que pueden conducir a estas situaciones se destaca la pérdida del empleo, las dificultades para acceder o mantener una vivienda debido a su elevado coste, los desahucios y los procesos migratorios forzados.