Este domingo se ha celebrado la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. Con este motivo, el Espejo ha tratado la situación de estas personas junto a Ramón Muñoz, delegado diocesano de Migraciones, e Íñigo Loring, abogado malagueño que ha conocido la situación de los centros de retención de refugiados en la isla griega de Lesbos.

Jornada del Migrante y del Refugiado, en El Espejo
Ramón Muñoz, Íñigo Loring, Encarni Llamas y Antonio Moreno FOTO: S. FENOSA

Tanto Muñoz como Loring han denunciado la situación de desamparo de los refugiados en los "limbos" en que se convierten los campos de refugiados; así como la falta de condiciones dignas de los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), en los que son retenidos los que llegan a nuestra diócesis.

Para Loring, «a veces cuesta trabajo ver a Dios en medio de un campo de refugiados, pero se hace presente en ellos mismos. Somos instrumentos de Dios y estamos al servicio de la construcción del Reino. Los excluidos y los más vulnerables son en los que nos tenemos que volcar», ha señalado.

Muñoz, por su parte, ha profundizado en el mensaje del papa con motivo de esta campaña: «"El que acoge a uno de estos más pequeños me acoge a mí", dice el Señor, y no solo a mí, "sino a Aquel que me ha enviado", añade. El trabajo con los migrantes y refugiados nos lleva al encuentro con Jesucristo y al encuentro con Dios El primer mensaje que nos da el Papa es este. Pero, añade, "cuidado con lo que hacéis con estos más pequeños" porque si los estáis maltratando y no los acogéis dignamente "es mejor que os pongan una rueda de molino en el cuello y os tiren al mar". Hay una responsabilidad de la comunidad cristiana de atender a estos niños que son los más vulnerables». 

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