Paloma Becerra, presidenta de la Hermandad Obrera de Acción Católica General (HOAC), y Gema Marín, responsable de Vida Comunitaria de la HOAC General, han visitado recientemente la diócesis de Málaga para escuchar y dialogar con los miembros de la HOAC Málaga y con el obispo malacitano, Mons. Satué.
- ¿Visitan con asiduidad a las delegaciones de la HOAC en las diversas diócesis?
Desde la Comisión Permanente, una de nuestras labores quizá de las más importantes y preciadas es acompañar a los militantes de las distintas diócesis. Cada cuatro años, dos de nosotros, de los seis que somos, solemos acompañar a una diócesis y venimos a estar con ellos varios días, a reunirnos con los equipos, con los militantes, y también aprovechamos para visitar al Obispo. Se trata de tener cercanía y conocer y escuchar la realidad y las preocupaciones de cada lugar. En el fondo, lo más importante es cuidarnos, cuidar la vida comunitaria.
- ¿Cuáles son las tareas de la Comisión Permanente de la HOAC?
Una de las más gratificantes es acompañar la vida de los equipos. Durante el año estamos en contacto por teléfono, correo electrónico y contacto personal, en la medida de lo posible. Se trata de estar atentos a las situaciones, dificultades, retos… También dinamizamos la actividad formativa pues para nosotros la formación del laicado es vital. También llevamos adelante el área de compromiso y relaciones internacionales, desde la que tenemos conexión con el movimiento mundial de trabajadores cristianos; y el de acompañamiento en la fe. A todas estas áreas se une la presidencia, y los medios de comunicación y difusión, con los que hacer llegar, tanto dentro como fuera de la Iglesia, nuestro compromiso y actividad en el mundo obrero y del trabajo.
- ¿Cuáles dirían que son los retos actuales de la Pastoral Obrera?
Aunque en cada zona haya algunos matices, la verdad es que los retos con comunes. La Pastoral del Trabajo es una pastoral de toda la Iglesia porque el trabajo nos implica a todos, tanto si tenemos un trabajo remunerado o no remunerado. En ese mundo del trabajo, como Iglesia, tenemos que hacer el anuncio de Jesucristo y de su proyecto de humanización. Nuestro gran reto hoy es que hagamos una pastoral encarnada, que estemos presentes en las realidades, que visibilicemos las situaciones para, en unos casos, denunciarlas porque son injustas y porque no se respeta la dignidad de las personas, y en otros casos, visibilizar experiencias realmente de humanización y experiencias de trabajo digno.
Otro de los retos es la formación del laicado para que podamos hacer una lectura creyente de la realidad en el mundo del trabajo, con las situaciones que están pasando.
Y también es muy importante que trabajemos la dimensión sociopolítica de la fe, que demos a conocer la Doctrina Social de la Iglesia y nos vayamos implicando en esta realidad. Es un objetivo de la plataforma Iglesia por el Trabajo Decente.
- ¿Cómo se vive la sinodalidad en esta tarea pastoral?
La pastoral obrera, al trabajar en relación con otras áreas pastorales como migraciones, salud o familia, incluso con vida consagrada, viene haciendo un trabajo sinodal y en corresponsabilidad, aprendiendo mucho de tantas instituciones, comunidades y movimientos.
- HOAC cumple 80 años, mucho vivido.
Así es, nació el 3 de noviembre de 1946, fecha en la que se celebró la primera semana nacional y quedó constituida la HOAC. El primer laico militante fue Guillermo Rovirosa, cuyo proceso de canonización está abierto. Estamos muy contentos por ello y, en torno a noviembre organizaremos las diversas celebraciones, aunque ya estamos lanzando algunas iniciativas para que se vaya conociendo. Siguiendo con el lema elegido para la campaña de este año “Cuidar el trabajo, cuidar la vida”, el lema de los ochenta años será “Ochenta años cuidando el trabajo”. Hay que tener memoria agradecida.
- El 28 de abril, Día Internacional de la Salud Laboral, la HOAC convoca un gesto contra la siniestralidad en el mundo del trabajo.
Es un día en que recordamos a tantos hermanos nuestros que han fallecido en el trabajo. Que el número de fallecidos disminuya en unos cuantos no lo podemos ver como un éxito porque siguen siendo muchas las personas que pierden la vida en el lugar de trabajo, que debe ser un lugar que nos dignifique como personas y que nos haga crecer en nuestra vocación personal, instrumento de transformación de la realidad. Por todo ello, es un día para recordar que es necesario seguir defendiendo la dignidad del trabajo, que el trabajo sea digno y que también el trabajo dignifique a la persona. No solo que las condiciones laborales sean buenas, que es lo mínimo, sino que también sea un lugar de cuidado y de realización porque, como dice el lema de nuestra campaña, “Cuidar el trabajo, cuidar la vida”, no se pueden separar.
- ¿Hay que seguir alzando la voz?
Así es. Hay que seguir denunciando que las condiciones en las que se realizan muchos trabajos en España no son justas ni dignas: por los horarios, la forma de selección del personal, las discriminaciones, la falta de seguridad… Se está haciendo una labor importante generando unos mínimos de acuerdos entre la patronal, los sindicatos y el gobierno, intentando que haya realmente una ley de protección y que la persona sea la que esté en el centro de todo este proceso, no el beneficio económico. Como nos decía el papa Francisco, esta economía mata. Tenemos que defender que la economía esté al servicio de la persona y del bien común.
- También se acerca el 1 de mayo, el día del trabajador y del trabajo. Es doloroso ver en los datos del último Informe Foessa cómo tener un empleo no significa poder acceder a una vivienda.
Hasta hace relativamente poco tiempo, tener un trabajo te garantizaba que podías tener unos mínimos para poder vivir, entre ellos el acceso a una vivienda en la que construir un proyecto familiar. Esto es cada vez más complicado, aunque haya subido el salario mínimo (con lo que estamos muy agradecidos). En la campaña de este año intentamos visibilizar esto porque no todos los trabajos valen, hay trabajos que, por su esencia, no son dignos. Hay muchas cosas que replantearse para que la sociedad sea fraterna de verdad, como también nos pedía el papa Francisco en su encíclica “Fratelli Tutti”. Una sociedad en la que todos seamos hermanos y dejemos un futuro a las próximas generaciones. Sin ser negativos, el horizonte es complicado, pero no podemos perder la esperanza.
