Homilía de Mons. Jesús Catalá, durante la Eucaristía corpore insepulto por el Rvdo. Manuel Ángel Santiago Gutiérrez celebrada en la parroquia de Los Santos Mártires

Funeral del Rvdo. Manuel Ángel Santiago Gutiérrez (Parroquia de Los Santos Mártires-Málaga)
El féretro de Manuel Ángel Santiago, portado por sus hermanos en el presbiterio, tras el funeral celebrado en la iglesia de Los Mártires E. LLAMAS

FUNERAL DEL RVDO. MANUEL-ÁNGEL SANTIAGO GUTIÉRREZ

(Parroquia de Los Santos Mártires-Málaga, 22 febrero 2026)

Lecturas: Gn 2, 7-9; 3,1-7; Sal 50, 3-6.12-14.17; Rm 5, 12-19; Mt 4, 1-11.

(Domingo Cuaresma I-A)

1.- Querido hermano José Antonio, gracias por compartir este ministerio en esta celebración. Sacerdotes y ministros del altar, familiares de Manuel Ángel, cofrades y fieles todos.

El primer domingo de Cuaresma nos ofrece la narración de la obra creadora de Dios, quien, como un experto alfarero, «modeló al hombre del polvo del suelo» (Gn 2, 7). El ser humano ha salido hermoso y bueno de las manos de su Creador, hecho a su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 26); y lo ha colocado en un jardín (cf. Gn 2, 8) para que disfrute de la vida y gobierne a todas las demás criaturas (cf. Gn 2, 19-20). El jardín significa el bienestar por excelencia; es símbolo de la felicidad; es imagen plástica de la comunión misteriosa del hombre con Dios.

Pero la relación con Dios y con las demás creaturas hay que cuidarlas. A la creatura le corresponde colaborar con Dios en la creación; es un don, una oportunidad de realización del hombre y un acto de amor, que se une a la acción amorosa y creadora de Dios. 

En este mundo hermoso y armónico, el hombre es tentado para ser como Dios y obtener la sabiduría divina (cf. Gn 3, 4-5); y sucumbe a esta tentación (cf. Gn 3, 6-7). 

2.- La humanidad quedó dañada por el pecado original, que es una verdad revelada, no alcanzable por la sola razón. Parece ser que mucha gente no cree en esta verdad y piensa que el hombre es bueno por naturaleza y no está dañado; pero eso tiene sus consecuencias.

El relato de la caída, aunque utilice un lenguaje de imágenes, afirma un acontecimiento primordial que tuvo lugar al comienzo de la historia del hombre; es un hecho histórico.

Lo que la revelación divina nos dice coincide con la experiencia. Todo ser humano, cuando examina su corazón, comprueba su inclinación al mal, que no puede tener origen en su Creador; la culpa no es del creador. 

Y con ello se rompe el orden y la belleza del cosmos; y se quiebran todas las relaciones personales: con uno mismo, con Dios y con los demás. Esto explica la división interna en toda vida humana, individual y colectiva, que se presenta como lucha dramática entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas (cf. Gaudium et spes, 13). 

La Cuaresma nos invita a reconocer nuestro pecado, a pedir perdón a Dios y a convertirnos a él, aceptando que solo somos creaturas. ¡No pretendamos, por tanto, ser Dios! Cristo Jesús vino en persona para liberar al hombre del pecado, renovándolo interiormente y expulsando al príncipe de este mundo (cf. Jn 12, 31). El pecado rebaja al hombre, impidiéndole lograr su propia plenitud; pero la luz de la revelación lo eleva y le hace degustar su vocación sublime de compartir la vida divina. La verdadera libertad consiste en aceptar la voluntad del Creador.

3.- La muerte de nuestro hermano Manuel-Ángel es ocasión propicia para profundizar en el sentido del pecado, original y personal, el significado de la muerte, el perdón misericordioso de Dios que nos ofrece la vida eterna. ¡No dejemos pasar esta ocasión, que nos brida este acontecimiento!

Agradecemos al Señor el regalo que ha sido para nosotros Manuel-Ángel, como persona y como sacerdote. Al final de la eucaristía nos ofrecerán su semblanza espiritual, que no voy a hacer ahora.

Pero, ante sus restos mortales, os animo a dar gracias a Dios porque para quienes lo hemos conocido, su vida ha sido un don. El Señor lo enriqueció con la gracia bautismal, borrándole el pecado original y haciéndolo renacer a la vida divina; y nuestra fe nos dice que hoy está gozando de esa vida divina, a la que estamos todos llamados.

Después lo consagró sacerdote para ejercer el ministerio de Cristo, representándolo como pastor. Muchos de vosotros habéis sido receptores de su ministerio sacerdotal. ¡Dadle gracias a Dios, por haber tenido este instrumento, regalo del Señor!

Personalmente deseo dar gracias al Señor, que me permitió tenerlo como colaborador estrecho en el consejo episcopal, con su estilo pausado y tranquilo, aunque no exento de firmeza. 

Querido Manuel-Ángel, como sé que nos escuchas, porque estás vivo en la presencia del Señor, muchas gracias por tu entrega a Dios y a los demás; por tu fe, sincera y profunda; por ser creatura, que has puesto tu vida en manos del Creador; por tu testimonio de vida y haber aceptado la voluntad del Señor en el proceso de tu historia. ¡Gracias, Manuel-Ángel!

Preguntado cómo le gustaría morir, solía decir: “Como Dios quiera, cuando él quiera y donde él quiera”. Y todos nos hemos quedado sorprendidos del momento en que Dios le ha llamado; así sucede: no sabemos el día ni la hora (cf. Mt 25, 13). Esto nos debe ayudar a ocuparnos de las realidades temporales, pero adhiriéndonos a las eternas, como nos dice la liturgia de la cuaresma.

4.- El evangelio nos presenta las tentaciones que Jesús sufrió en su experiencia de desierto, demostrando su naturaleza humana y ofreciéndonos aliento cuando nos veamos sumergidos en nuestras tentaciones.

Jesús fue tentado durante todo su ministerio; y de manera especial al final de su vida, para inducirlo al rechazo de la misión que el Padre le había encomendado y para que no le obedeciera antes de la pasión. Las tentaciones de Jesús resumen las relaciones con Dios, con las personas y con los bienes. 

5.- En primer lugar, la tentación de convertir las piedras en pan (cf. Mt 4, 3). Jesús vence al diablo con su respuesta coherente: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4). No debemos endiosar las necesidades materiales (comida, bienes, posesión), aunque estemos en un ambiente que vive lo contrario. Sabemos que lo más importante no es lo material, sino Dios; y nada debe ocupar el lugar de Dios.

En la segunda tentación el maligno pone a Dios a prueba inútilmente: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo» (Mt 4, 6). Jesús le responde: «También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios» (Mt 4, 7). Porque Dios no puede ser utilizado banalmente para obtener nuestros caprichos y deseos; él no está a nuestro servicio. Y parece que, cuando se le pide algo y no lo concede nos enfadamos con Dios, sin pensar que tal vez es porque no nos conviene. 

Y en la tercera tentación el diablo le muestra los reinos del mundo y le pide que le adore (cf. Mt 4, 8-9), ofreciéndole honores, poderes y glorias mundanas. Pero Jesús le responde: «Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto» (Mt 4, 10). Jesús no acepta poderes y honores de este mundo, porque no dan la felicidad. Ésta sólo consiste en obedecer al Padre, aunque eso le lleve a la muerte en cruz. Y la cuaresma nos invita a obedecer al Padre. 

La Cuaresma es ocasión propicia para hacer frente al tentador (cf. Sant 4, 7), poniendo nuestro corazón en la adoración al Dios único, en la solidaridad y ayuda sobre todo a los más necesitados; y en el dominio propio.

Queridos hermanos, pidamos al Señor que acoja en su gloria a nuestro hermano Manuel-Ángel y nos conceda la gracia para seguirle como verdaderos discípulos. 

Y a la Virgen María que nos acompañe en nuestro caminar y nos guarde maternalmente bajo su manto y él lo conduzca de su mano ante la presencia de Dios-Padre. Amén.